Sandra Cuevas volvió a generar controversia en redes sociales al publicar imágenes de una celebración dedicada a su oso de peluche, Daniell. La exalcaldesa de Cuauhtémoc compartió fotografías de una mesa decorada con alimentos, dulces y un pastel. La escena desató críticas y burlas, pero también reavivó el debate sobre el significado que el muñeco tiene en su vida personal.
Daniell no es un simple objeto para Cuevas. La exfuncionaria ha explicado en múltiples ocasiones que el peluche simboliza su deseo de ser madre y el proyecto de familia que imaginó junto a su expareja. Lejos de ocultar su vínculo, lo ha defendido como una expresión legítima de su anhelo por la maternidad.
El oso llegó a su vida durante un viaje, cuando estaba comprometida y soñaba con casarse. Su entonces prometido se lo regaló y le propuso cuidarlo como a un hijo. “A partir de hoy vamos a practicar con Daniell, lo vamos a empezar a cuidar, a vestir, a hablarle”, recordó Cuevas que le dijo su pareja en aquel momento.
Desde entonces, el peluche ocupó un lugar especial en su rutina. Recibió regalos en fechas señaladas, como el Día de Reyes, y tuvo su propio espacio en casa. Para Sandra, Daniel —como también lo llama— se convirtió en la representación de un proyecto familiar que no llegó a concretarse. La relación terminó, según ha contado, debido a sus extensas jornadas laborales.
Al hablar de Daniell, Cuevas no oculta lo que representa: “Daniell para mí representa la ilusión de tener un hijo”. Ese deseo lo ha expresado públicamente en más de una ocasión. Tras conmoverse con un video de un niño, escribió que le pedía a Dios “me permita tener un hijo pronto para traerlo conmigo a todos lados”.
La exalcaldesa ha rechazado que su vínculo con el oso sea una extravagancia. “Que traiga un oso de peluche puede caer incluso en la locura; sin embargo, no es locura, es una ilusión de mujer y que ojalá pronto se haga una realidad”, declaró al explicar por qué mantiene tan presente a Daniell en su vida.