La efervescencia del Mundial ha servido como un inesperado escaparate para la lucha libre mexicana, atrayendo a aficionados del fútbol de todo el mundo a las emblemáticas arenas del país. Turistas y seguidores de diversas selecciones han encontrado en este espectáculo una tradición que rivaliza con la pasión por el balón.

En la Arena México, considerada la catedral de este deporte, se vivió un duelo de alto voltaje: Místico y Máscara Dorada se midieron ante The Bestia Mortos y Sammy Guevara. El combate captó la atención de decenas de miles de personas, incluso mientras se disputaba un partido de la Copa del Mundo en otra ciudad.

“Fue simplemente fantástico, lo disfrutamos muchísimo”, expresó Andy Winston, un seguidor inglés que ha viajado por las tres sedes del torneo —Canadá, Estados Unidos y México— acompañado de su familia. “No puedes venir a México y no venir a la lucha libre. Es una gran tradición, un clásico”, añadió.

El brasileño Henrique Nunes dos Santos también se declaró sorprendido por la experiencia: “Fue una noche maravillosa, mucho mejor de lo que imaginaba”. Y describió la energía del recinto: “Uno se conecta de una manera que parece que es todo real... hay una energía gigantesca”.

Julio César Rivera, vocero del Consejo Mundial de Lucha Libre, destacó el arraigo de esta práctica: “La lucha libre está en nuestras raíces. Desde hace prácticamente 93 años de historia que es parte de nosotros mexicanos y también se ha convertido en una carta de presentación de los mexicanos”. En 2018, fue declarada patrimonio cultural de la Ciudad de México.

Para los luchadores, la disciplina trasciende el deporte. Star Black, gladiador de 30 años, confesó: “La lucha libre es mi vida”. Recordó cómo, desde niño, se enamoró de las máscaras, las capas y los vuelos mientras ayudaba a sus abuelos en un negocio local. “Empecé a enamorarme de las máscaras, de las capas, de los vuelos, de los lances y un día tomé la decisión de entrenar”, relató.

El auge mundialista ha intensificado la presencia de la lucha libre más allá del ring. José Ángel Garfias Frías, experto de la Universidad Nacional Autónoma de México, señaló que “la lucha libre ya era popular, pero ahora con lo del Mundial, las arenas están mucho más llenas y vemos a muchos turistas luciendo las camisetas de sus respectivas selecciones nacionales”.

En los alrededores de los estadios, las máscaras compiten con las banderas, aunque su uso fue prohibido en los recintos por el protocolo de seguridad de la FIFA. La relación entre ambos deportes es añeja: Gabriel Pereyra solía ponerse la máscara de Místico al anotar con Cruz Azul, y en los años 70 brilló América Salvaje, un luchador inspirado en el Club América.

Claudio Díaz, uno de los muchos enmascarados que celebraron el pase de México a la fase eliminatoria, afirmó: “La lucha libre es México. Es parte de nuestra identidad. Y es tan popular como el futbol”.

Sin embargo, hay quienes consideran que la lucha libre representa mejor al país. El luchador Dragón Legendario sentenció: “Siento que el futbol no nos representa tanto a los mexicanos; nos representa más la lucha libre”. Y subrayó su diversidad de público: “Aquí viene de todo tipo de clase social: desde la abuelita hasta el empresario, pasando por la señora que tiene una fonda. Tiene de todo público”.