Dejar la vivienda sin supervisión por varias horas o durante un fin de semana exige una rutina de seguridad que va más allá de cerrar puertas y ventanas. El Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE) subraya que desconectar ciertos aparatos eléctricos es una medida clave para reducir riesgos y eliminar el gasto fantasma de energía.

Los cargadores de teléfonos, tabletas, auriculares, computadoras portátiles y baterías externas figuran entre los primeros dispositivos que conviene desenchufar. Aunque no estén alimentando ningún equipo, muchos de estos adaptadores siguen consumiendo electricidad. Si el cargador presenta daños, es de fabricación dudosa o permanece en un enchufe flojo, puede sobrecalentarse y convertirse en un peligro real.

Los pequeños electrodomésticos de cocina también deben quedar fuera del contacto cuando no se utilizan. Cafeteras, tostadores, freidoras de aire, licuadoras, hervidores eléctricos, sandwicheras y hornos de mesa integran resistencias o componentes que generan calor. Las autoridades de seguridad aconsejan desenchufarlos para prevenir incidentes.

Planchas para ropa, rizadores, secadoras y alaciadoras requieren un cuidado especial. Están diseñados para alcanzar temperaturas elevadas, y un descuido puede ocasionar quemaduras, daños en muebles o incluso incendios si quedan cerca de telas, papel, toallas o superficies inflamables. La recomendación es retirarlos del enchufe inmediatamente después de cada uso.

Cuando la casa permanecerá sola por varios días, el microondas puede desconectarse, sobre todo si no se emplea como reloj o temporizador. Lo mismo aplica para pantallas, consolas de videojuegos, bocinas, computadoras de escritorio e impresoras, equipos que a menudo siguen consumiendo energía en modo de espera.

Ese consumo silencioso se conoce como carga en espera o consumo vampiro. Para combatirlo, el DOE sugiere utilizar multicontactos con interruptor, lo que permite apagar de un solo golpe grupos de equipos como televisores, consolas, cargadores y accesorios de oficina.

En zonas donde son frecuentes las variaciones de voltaje, también resulta prudente desconectar equipos sensibles antes de salir. Televisores, computadoras, módems secundarios, sistemas de audio y electrodomésticos pequeños pueden sufrir daños en tarjetas electrónicas, pantallas o fuentes de poder ante una sobretensión.

No todo debe apagarse. El refrigerador y el congelador necesitan permanecer conectados para conservar los alimentos. Asimismo, pueden seguir activos el módem principal, las cámaras de seguridad, las alarmas, los sensores, las bombas o los equipos médicos si resultan indispensables. En estos casos, conviene emplear reguladores, supresores de picos o instalaciones revisadas por un electricista.

Antes de salir, una inspección rápida ayuda a prevenir sustos. Hay que verificar que la estufa esté cerrada, que no haya aparatos calientes conectados, que los cables no estén aplastados o pelados y que los multicontactos no estén sobrecargados. Los equipos de alto consumo jamás deben conectarse a extensiones improvisadas.

Desconectar cargadores, cafeteras, tostadores, planchas, pantallas y consolas no garantiza que nunca ocurra una falla eléctrica, pero sí elimina riesgos evitables y reduce pequeños gastos que se acumulan en el recibo. Para salir con más tranquilidad, la regla es sencilla: si no conserva alimentos, no protege la casa y no es indispensable, mejor fuera del contacto.