La jurista sudafricana Navi Pillay, ex alta comisionada de Derechos Humanos de la ONU, recibió este viernes el Premio Nobel de la Paz por su defensa del derecho internacional en un contexto de crecientes ataques a las instituciones multilaterales. El anuncio se realizó en Oslo, Noruega, donde el comité destacó su papel como jueza y defensora de los derechos humanos a lo largo de más de cuatro décadas.
El Comité Noruego del Nobel otorgó el 125to galardón de la Paz a Pillay, de 85 años, subrayando que su trabajo es "una fuente de esperanza e inspiración para todos aquellos que buscan lograr un mundo más pacífico". El presidente del comité, Jørgen Watne Frydnes, afirmó que los jueces "guardan la delgada línea roja entre el orden y el caos" y que el mundo necesita juristas "de valor, visión y determinación, cualidades que Navi Pillay demuestra en su trabajo en el estrado".
Pillay, quien se encontraba en Núremberg, Alemania, al recibir la noticia, recordó que "quizás estaba predestinado que yo estuviera en esta histórica Sala 600" del Palacio de Justicia de Núremberg. En ese escenario, advirtió que los esfuerzos por debilitar la justicia internacional "ponen en peligro el progreso logrado con tanto esfuerzo desde Núremberg, y corren el riesgo de devolvernos a un mundo en el que el poder, y no la ley, determina de quién importa el sufrimiento".
La galardonada presidió la Comisión de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado e Israel, establecida por el Consejo de Derechos Humanos. Hace un año, esa comisión concluyó que el Estado israelí era responsable de genocidio en Gaza. "Lo que está pasando allí es genocidio", declaró Pillay durante el anuncio. La comisión también señaló que el presidente, el primer ministro y el exministro de Defensa de Israel "han incitado al genocidio".
La reacción de Israel no se hizo esperar. El Ministerio de Relaciones Exteriores israelí afirmó que "si hubiera un premio para las mentiras, el odio y las calumnias de sangre, Navi Pillay no solo sería una contendiente. Sería la favorita", y calificó el galardón como "la grotesca instrumentalización de un premio para legitimar el odio y el prejuicio antiisraelí". Por su parte, Bassem Naim, alto funcionario de Hamás, consideró que el premio es un mensaje de que "la humanidad aún resiste las fuerzas del mal que apuntan contra la justicia internacional".
El contexto internacional refuerza la relevancia del galardón. El gobierno de Donald Trump ha sancionado a 13 miembros del personal de la Corte Penal Internacional, incluidos nueve jueces, entre ellos la presidenta Tomoko Akane. Trump calificó al tribunal como "institución fuera de control" y "tribunal antiestadunidense sin jurisdicción". Pillay fue jueza de la CPI entre 2003 y 2008 y actualmente es jueza ad hoc en la Corte Internacional de Justicia en el caso de genocidio contra Myanmar, iniciado por Gambia en 2019.
El premio se produce en un momento de alta tensión en Gaza. El ataque liderado por Hamás el 7 de octubre de 2023 dejó alrededor de mil 200 muertos, y desde entonces han fallecido más de 74 mil palestinos. El sábado se cumple un año del frágil alto el fuego, mientras continúan los ataques israelíes. La líder opositora venezolana María Corina Machado ganó el Nobel de la Paz el año pasado por su lucha democrática.
La dotación económica del premio es de 12 millones de coronas suecas (1.2 millones de dólares). El Premio Nobel Memorial de Ciencias Económicas se anunciará el lunes. Pillay, quien fue la primera mujer no blanca en ocupar un puesto de jueza del Tribunal Superior en Sudáfrica, nombrada por Nelson Mandela, destacó que los líderes mundiales tienen una "obligación legal de proteger los derechos humanos y abstenerse de la guerra".