Cali.- Una tensa entrevista telefónica en vivo entre el periodista Néstor Morales, de Blu Radio, y Héctor Méndez, fundador de la brigada de rescate Topos Azteca, terminó de forma abrupta cuando el rescatista colgó la llamada. El motivo del altercado fue el cuestionamiento sobre los permisos oficiales para operar en Colombia tras el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió al país.
Méndez, conocido como el “Topo Mayor”, explicó que su equipo se trasladó desde Venezuela a Cali por iniciativa propia para sumarse a las labores de auxilio. Durante la conversación, Morales insistió en la necesidad de coordinación con el gobierno nacional, lo que generó una respuesta contundente del rescatista:
“Nosotros somos voluntarios y nosotros atendemos el llamado del deber, nosotros no somos diplomáticos, no solicitamos permisos, sino que acudimos a donde el deber nos llama (...) porque si me pongo a seguir protocolos de tipo administrativo burocrático nunca voy a ningún lado”.
La discusión escaló cuando el comunicador reiteró la pregunta sobre la autorización estatal. Méndez interpretó la insistencia como una provocación y lo expresó sin rodeos:
“Usted me quiere meter en un lío de preguntas de tipo que, como que me quiere poner alguna trampa, no sé, entonces por favor vámonos respetando, vámonos ubicando, nosotros somos voluntarios y venimos a trabajar”. Acto seguido, cortó la comunicación.
El episodio generó un intenso debate en redes sociales. Algunos usuarios criticaron al periodista por priorizar trámites burocráticos en medio de una emergencia, mientras que otros respaldaron la postura de exigir coordinación institucional para la ayuda internacional.
Ante la polémica, el director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), David Santiago Tamayo Roldán, aclaró en conferencia de prensa que Colombia solo recibirá equipos de búsqueda y rescate de Estados Unidos, Israel, Ecuador y El Salvador. El funcionario subrayó que estos grupos deben cumplir con certificaciones internacionales y el reconocimiento formal de sus países.
La postura oficial contrasta con la actuación de los Topos Azteca, quienes defienden su labor humanitaria al margen de protocolos gubernamentales. El incidente pone sobre la mesa el dilema entre la urgencia de salvar vidas y la necesidad de mantener el orden en la gestión de desastres.