Washington.– La administración del presidente Donald Trump propuso una nueva ronda de aranceles dirigida a decenas de socios comerciales, incluido México, bajo el argumento de que no han hecho lo suficiente para frenar la importación de productos elaborados con trabajo forzoso.

La propuesta, dada a conocer por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, plantea gravámenes adicionales de al menos 10 por ciento para países como México, Canadá, Taiwán y Reino Unido.

En una segunda categoría, naciones como China, Japón, India, Corea del Sur, Brasil y Suiza enfrentarían un incremento arancelario de hasta 12.5 por ciento.

El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, justificó la medida al señalar que la falta de acción internacional en esta materia genera condiciones desiguales para los trabajadores de su país.

“El fracaso de algunos de nuestros más importantes socios comerciales al momento de abordar la importación de bienes fabricados mediante trabajos forzados es inaceptable. Esto crea una dinámica en la que los trabajadores estadunidenses se ven obligados a competir a nivel global en condiciones desiguales”, afirmó.

Agregó que “cada uno de nuestros socios comerciales debe hacer más para garantizar que el comercio no fomente y arraigue los trabajos forzados a nivel mundial”.

La iniciativa se basa en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 y no entrará en vigor de inmediato, ya que será sometida a un periodo de revisión y comentarios públicos.

El plan surge en un contexto jurídico en el que la Corte Suprema limitó en febrero el uso de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional para imponer aranceles generalizados, lo que llevó a la Casa Blanca a recurrir a otra vía legal.