Elon Musk lanzó en Austin, Texas, un nuevo capítulo en su apuesta por la movilidad autónoma: decenas de Cybercabs, taxis sin volante ni pedales, ya circulan por las calles de la ciudad. La medida busca posicionar a Tesla en un mercado donde la confianza del público sigue siendo el mayor obstáculo.
La compañía confirmó el despliegue con un mensaje contundente en redes sociales: “Sin volante, sin pedales”. Los vehículos, de color dorado, no ofrecen ninguna opción para que el pasajero tome el control en caso de emergencia, una característica que Musk describe como el futuro del transporte, pero que genera dudas entre los usuarios.
El anuncio impulsó las acciones de Tesla, que subieron más de un 5 por ciento el jueves. Sin embargo, la empresa enfrenta un panorama complicado: en 2025 registró su segunda caída anual consecutiva de ventas y perdió ante BYD el título de mayor fabricante de vehículos eléctricos del mundo.
Competencia y tecnología
En el sector de taxis autónomos, Tesla está rezagada frente a Waymo, que opera más de 4 mil vehículos en 14 ciudades. Tesla tiene más de 200 robotaxis sin conductores de seguridad en Texas y Florida, según RobotaxiTracker. La diferencia clave está en la tecnología: el sistema de Tesla se basa únicamente en cámaras, mientras que Waymo y Zoox complementan con radar y lidar.
Austin ya contaba con un servicio de taxis autónomos de Tesla desde junio pasado, pero esos vehículos incluían volante y pedales. El nuevo despliegue elimina por completo esos elementos, marcando un salto hacia la conducción totalmente autónoma que Musk quiere extender a otras ciudades.
Desconfianza pública
La aceptación del público es el mayor reto. Una encuesta de Pew Research Center de febrero reveló que siete de cada 10 adultos en Estados Unidos se sienten poco o nada cómodos viajando en autos sin conductor. Solo el 16 por ciento dijo sentirse algo cómodo y el 7 por ciento sumamente o muy cómodo.
El escepticismo ha crecido: un sondeo de Gallup en 2025 mostró que la desconfianza en la seguridad de los vehículos autónomos aumentó respecto a 2018. Además, la figura de Musk polariza: casi el 60 por ciento de los adultos en EE. UU. tiene una opinión desfavorable de él, según Pew en enero.
Los reguladores también han puesto obstáculos. Tesla no ha recibido aprobación para su software de conducción parcialmente autónoma en la mayoría de los países de la Unión Europea, y en Estados Unidos enfrenta varias investigaciones sobre la seguridad de su sistema, incluidos incidentes con peatones y fallas en semáforos.