En las afueras de Ahumada, a solo dos kilómetros de la zona urbana y accesible desde la carretera federal 45, el recreativo El Tatan inaugura este mes su primer Festival de Calabazas. La propuesta busca ofrecer a las familias de la región un espacio de convivencia ligado a la cosecha de otoño, con actividades pensadas para todas las edades y precios que parten de los 70 pesos por entrada.

Yolanda Navarrete, coordinadora del espacio, explicó que la idea nació como una forma de respaldar a los productores locales. “Nos encanta el otoño, la cosecha, es el primer año que lo hacemos y esperamos que se convierta en una tradición, para colaborar un poquito con los productores locales y que estuvieron vendiendo calabazas y con las aguas se hizo un desastre”, señaló.

El festival abrirá sus puertas todos los fines de semana de octubre, de viernes a domingo, en un horario que va de las 4:00 de la tarde a las 12:00 de la medianoche. Solo el día 17 permanecerá cerrado al público general, según informó la organización. Para quienes deseen más detalles, está disponible el número de WhatsApp 656 205 8808.

Durante el primer fin de semana, alrededor de 800 personas se acercaron al lugar, un indicador del interés que ha despertado la propuesta. El rancho cuenta con atractivos adicionales como un lago, un cenote, áreas para acampar y cabañas para alojarse, lo que permite extender la visita y disfrutar de un fin de semana completo en contacto con la naturaleza.

Navarrete destacó que las actividades están diseñadas para que toda la familia participe. “Es para que la gente venga a tomarse fotos, a ver las calabazas, a convivir en familia. Los paseos, todas las actividades están diseñadas para que toda la familia se involucre, vamos a abrir de viernes a domingo todo octubre, nada más el 17 estará cerrado a público general”, afirmó.

Además del acceso general, los visitantes pueden disfrutar de atractivos con costos que van desde los 30 hasta los 100 pesos, una opción que busca ser accesible para los bolsillos de las familias. El objetivo, según los organizadores, es que la comunidad conozca de cerca lo que se produce en el campo y cómo se cultiva, fomentando así un mayor sentido de pertenencia al territorio.