Ciudad de México.- Cada 16 de junio se conmemora el Día Mundial de las Tortugas Marinas, una fecha dedicada a reconocer la importancia de estos reptiles, considerados fundamentales para el equilibrio de los ecosistemas oceánicos y protagonistas de algunas de las migraciones más extraordinarias del reino animal.
Una de las capacidades que más sorprende a los científicos es su extraordinario sentido de orientación. Las tortugas marinas pueden recorrer miles de kilómetros a través del océano y regresar años después a las playas cercanas donde nacieron, gracias a que utilizan el campo magnético de la Tierra como una especie de brújula natural.
Durante sus primeros años de vida, las crías registran características magnéticas del lugar donde emergen del nido. Décadas después, muchas hembras regresan a esas mismas zonas para depositar sus huevos y continuar el ciclo de reproducción.
Otra particularidad de estas especies es que el sexo de las crías depende de la temperatura de la arena durante la incubación. Las temperaturas más frescas favorecen el nacimiento de machos, mientras que las más cálidas producen una mayor cantidad de hembras.
Esta característica convierte al cambio climático en una amenaza adicional para su supervivencia, ya que el aumento de la temperatura puede alterar el equilibrio de las poblaciones y reducir el éxito reproductivo de los nidos.
Las tortugas marinas también cumplen funciones ecológicas esenciales. Algunas especies, como las tortugas verdes, ayudan a mantener saludables las praderas de pastos marinos; otras, como las carey, contribuyen al equilibrio de los arrecifes al alimentarse de esponjas. Las tortugas laúd, por su parte, regulan las poblaciones de medusas.
Además, los restos de huevos y nidos aportan nutrientes a las playas y dunas costeras, favoreciendo el crecimiento de la vegetación y ayudando a conservar la estabilidad del litoral.
Pese a su capacidad de adaptación, las tortugas enfrentan numerosas amenazas provocadas por la actividad humana, entre ellas la contaminación por plásticos, las redes de pesca, el saqueo de huevos, la pérdida de playas y la iluminación artificial, que puede desorientar a las crías recién nacidas.
Especialistas recomiendan mantener limpias las playas, respetar las zonas de anidación, evitar perturbar a las hembras durante el desove y reducir el consumo de plásticos desechables para contribuir a su conservación.
Las tortugas marinas han habitado los océanos desde mucho antes de la aparición del ser humano y continúan siendo una pieza clave para la salud de los ecosistemas marinos.