Washington.- La administración estadounidense rechazó las cartas de cese y desistimiento que México envió a centros de detención migratoria, y pidió que las inquietudes se canalicen mediante las vías diplomáticas habituales.
El subsecretario Michael Kozak, de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental, entregó de vuelta los documentos al embajador mexicano Roberto Lazzeri.
Las misivas, remitidas el lunes pasado por el gobierno de Claudia Sheinbaum, buscaban frenar prácticas como la omisión de atención médica, que ya han provocado la muerte de cuatro connacionales bajo custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). Una de ellas fue dirigida al centro de Adelanto, California, y se planeaba enviar otras similares a más instalaciones.
La cancillería mexicana había informado el martes sobre esta gestión, subrayando que se trataba de un ejercicio de protección consular amparado por la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares.
La embajada de México en Washington precisó que la comunicación no iba contra el gobierno estadounidense, sino contra la empresa privada que opera el centro, a la que se le exigió cumplir los protocolos y respetar los derechos humanos de los detenidos.
“La carta se emitió en ejercicio de la función de protección consular reconocida por la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, de la que ambos países son parte, y con pleno respeto a las leyes, autoridades e instituciones de Estados Unidos”, compartió la representación diplomática.
Tras el encuentro con Kozak, la parte mexicana tomó nota de la devolución y constató que las preocupaciones ya quedaron formalmente planteadas por la vía diplomática. Esto incluye la reunión con el subsecretario y los encuentros que durante la semana se sostuvieron con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y el propio ICE.
“México continuará dando seguimiento puntual a cada caso y trabajando en coordinación con las autoridades estadounidenses bajo los principios de respeto a la soberanía, responsabilidad compartida, confianza mutua y colaboración sin subordinación”, enfatizó la embajada.
El diferendo ocurre en un contexto de creciente tensión por las muertes de migrantes mexicanos en territorio estadounidense. En lo que va del año, al menos 18 personas han fallecido a manos del ICE, ya sea bajo custodia o durante operativos de control.