Ciudad de México.- Fernando Farías Laguna, excontralmirante de la Secretaría de Marina, fue deportado de Argentina este jueves 20 de agosto y quedó bajo custodia de autoridades mexicanas en Buenos Aires.

El traslado se concretó luego de que el Estado mexicano renunciara a la vía de extradición para acelerar su entrega, en un operativo coordinado por la Fiscalía General de la República, la Semar, la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

El exmilitar, señalado como presunto líder de la red criminal “Los Primos” dedicada al contrabando de combustible, enfrenta cargos por delincuencia organizada en materia de hidrocarburos, delito que contempla penas de 20 a 40 años de prisión. Su destino final será el penal de máxima seguridad del Altiplano, en Almoloya de Juárez, donde ya se encuentra recluido su hermano Manuel Roberto Farías Laguna por los mismos delitos.

Farías Laguna había sido detenido el 23 de abril en Buenos Aires, tras permanecer prófugo desde octubre de 2025. Ingresó a Argentina desde Colombia con un pasaporte guatemalteco falso a nombre de Luis Lemus Ramos, lo que derivó en una violación migratoria que facilitó su deportación en lugar de un proceso formal de extradición.

El juez argentino Julián Daniel Ercolini firmó el resolutorio que declaró la falta de mérito y ordenó el archivo de las actuaciones, después de que México desistiera de la petición de extradición. La salida del excontralmirante sufrió un breve retraso por un recurso de asilo político interpuesto por su defensa, pero fue rechazado por las autoridades argentinas.

La FGR identifica a Farías Laguna como cabecilla de “Los Primos”, estructura dedicada al “huachicol fiscal” en aduanas marítimas de Tamaulipas, con al menos 15 personas detenidas hasta el momento. El abogado defensor Félix Helou reveló que agentes del FBI y la DEA se reunieron con su cliente en el penal de Ezeiza, lo que sugiere posibles negociaciones con Estados Unidos.

La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que el traslado estaba en marcha y descartó que el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, participara en las gestiones operativas. La mandataria reiteró que la entrega fue coordinada estrictamente entre la FGR y la Cancillería, a pesar de las versiones que apuntan a una intervención diplomática de Washington ante el gobierno de Javier Milei.

El caso de Farías Laguna pone en evidencia la cooperación internacional para combatir el robo de hidrocarburos y el alcance de las redes criminales vinculadas a exfuncionarios de alto rango. Su deportación marca un precedente en la estrategia del gobierno mexicano para agilizar la captura de prófugos mediante mecanismos migratorios, evitando los largos procesos de extradición.