Cada vez más trabajadores están utilizando herramientas de inteligencia artificial para aumentar su productividad, dando origen al fenómeno de los llamados empleados “centauro”, perfiles que combinan habilidades humanas con IA para realizar tareas de forma más eficiente sin ser sustituidos por la tecnología.
Este concepto, que ya se expande en oficinas, agencias y equipos de desarrollo, proviene de áreas como el ajedrez y la investigación tecnológica, donde se comprobó que la colaboración entre humanos e inteligencia artificial supera el desempeño individual de ambos.
Actualmente, estos trabajadores utilizan herramientas como ChatGPT, Gemini, Claude o Copilot para redactar correos, resumir reuniones, crear presentaciones, analizar documentos y generar reportes. En programación, estas tecnologías ayudan a detectar errores, generar código y acelerar procesos que antes tomaban horas.
Sin embargo, uno de los hallazgos más llamativos es que muchos empleados prefieren ocultar el uso de la IA. Diversos estudios señalan que lo hacen por temor a que, al terminar más rápido sus tareas, les asignen más trabajo sin un aumento salarial.
Especialistas en productividad advierten que esta situación refleja una transición laboral compleja: mientras algunas empresas ya impulsan el uso de IA, otras aún no cuentan con reglas claras para medir su impacto en la productividad.
También existe preocupación por la percepción profesional, ya que algunos trabajadores temen que el uso de IA sea visto como “hacer trampa”. No obstante, expertos coinciden en que la habilidad clave ya no es producir desde cero, sino dirigir, revisar y optimizar lo que genera la tecnología.
En este contexto, el llamado trabajador “centauro” se perfila como uno de los modelos laborales del futuro, donde la inteligencia artificial actúa como apoyo y no como reemplazo.

