Los Ángeles.- Más de 70 mil aficionados llenaron el estadio de Inglewood, California, para presenciar el debut de Estados Unidos como anfitrión del Mundial 2026, donde la selección local goleó 4-1 a Paraguay en una noche que reflejó el creciente entusiasmo por el futbol en el país.

Con camisetas, pintura facial y banderas, miles de seguidores celebraron una victoria encabezada por los goles de Folarin Balogun y Gio Reyna, además de una destacada actuación de Christian Pulisic. Muchos de ellos viajaron desde distintos puntos del país e incluso pagaron miles de dólares para estar presentes en el encuentro.

Más allá del resultado, el partido evidenció cómo el futbol ha ganado terreno en Estados Unidos, un país donde históricamente ha estado detrás del futbol americano, el basquetbol y el beisbol.

Nakisha Gutiérrez, una terapeuta ocupacional de Los Ángeles con raíces argentinas, aseguró que el amor por este deporte ha pasado de generación en generación.

“Está en la sangre de la familia”, afirmó. “Es la cultura estadunidense — está empezando a serlo”.

El crecimiento del futbol en Estados Unidos se ha acelerado desde la última vez que el país organizó una Copa del Mundo, en 1994. La creación de la MLS y el auge del deporte entre jóvenes han impulsado una nueva generación de aficionados.

Roman Esquivel, quien acudió al partido con sus hijos, resumió el sentimiento que predominó en las tribunas:

“Es el deporte más hermoso del mundo”, sostuvo. “Hay una razón por la que todo el mundo juega al futbol”.

Para muchos de los asistentes, el Mundial 2026 representa la oportunidad de demostrar que Estados Unidos también puede vivir el futbol con la misma pasión que las potencias tradicionales del deporte. Y, al menos en su debut, el país anfitrión respondió con una fiesta a la altura del escenario mundialista.