El Paso.- Las interrupciones en el suministro de agua que sufrieron los habitantes de Vista del Norte, en el noreste de El Paso, dejaron al descubierto una falla estructural que va más allá de la falta del líquido. La semana pasada, el servicio se suspendió durante horas y, aunque fue restablecido, volvió a caer, afectando actividades básicas como cocinar, lavar ropa o usar el baño.

John Ulshafer, vecino del sector, describió las complicaciones que enfrentó durante uno de los cortes: “Fui a tirar de la cadena del inodoro en plena noche y no pude. Así que no pude lavarme los dientes, ni lavar la ropa, ni recoger los excrementos de mis perros. No pude cocinar”.

El Paso Water explicó que el problema no radica en la disponibilidad de agua, sino en la capacidad de la infraestructura para distribuirla. Las fallas registradas el 30 y 31 de agosto en Vista del Norte y sectores aledaños se relacionaron con un problema mayor en la red hidráulica.

Durante una reunión de la junta de servicios públicos, Gilbert Trejo, vicepresidente de ingeniería, operaciones y servicios técnicos de El Paso Water, calificó la situación como un “salto urbanístico”: el crecimiento habitacional avanza hacia zonas donde la infraestructura aún no está completa. “El hecho de que se produzcan saltos en el desarrollo sí influye en esto, ya que la infraestructura no está preparada para atenderlos plenamente como deberían, aunque está en proceso de estarlo”, señaló.

Trejo detalló que dos tanques que abastecen la zona no recuperaban agua con la rapidez necesaria para cubrir la demanda. En lugar de aumentar el bombeo, la empresa optó por limitarlo para proteger una tubería de 36 pulgadas que ya había fallado a principios de año. En enero, una ruptura en esa línea vació 15 embalses y afectó a cerca de 38 mil conexiones de clientes. “Di instrucciones de tener cuidado con esa línea. No hay que sobrepresurizarla. Tenemos que tener cuidado de no romperla”, explicó.

Como parte de las maniobras, los operadores abrieron una válvula cerrada para incrementar la presión, pero la acción, combinada con la reducción del bombeo, provocó una caída en la red. La válvula se cerró nuevamente, lo que permitió que los tanques recuperaran sus niveles y el suministro se normalizara.

Para Sammy Serrano, también residente de Vista del Norte, la incertidumbre sobre el servicio es preocupante: “Da un poco de miedo porque somos nosotros quienes sufrimos el inconveniente de que un día tenemos agua y al día siguiente, sin previo aviso, nos quedamos sin ella. En ciertas circunstancias, puede ser una situación peligrosa”.

El Paso Water aprobó el mes pasado una estrategia de crecimiento y resiliencia para el noreste que incluye nuevas estaciones de bombeo y líneas de transmisión, pero su diseño y ejecución tomará de tres a cinco años. Serrano cuestionó ese plazo: “Uno pensaría que tendrían un mejor plan de juego... Da un poco de miedo que el plazo sea tan largo. Uno pensaría que estarían mejor preparados”. Mientras tanto, la empresa instalará sensores de presión en Vista del Norte, Futureland y Mesquite Hills, y lanzará una aplicación en las próximas semanas para enviar notificaciones a los clientes.