Ir al supermercado con el estómago vacío no solo puede hacer que se antoje prácticamente todo lo que aparece en los pasillos; también puede llevar a realizar compras impulsivas y gastar más de lo previsto.
Especialistas en comportamiento y consumo señalan que el hambre activa mecanismos relacionados con la búsqueda de energía y la recompensa inmediata. Esto puede hacer que alimentos con alto contenido de azúcar, grasa y carbohidratos resulten especialmente atractivos.
Cuando una persona tiene hambre, el cerebro prioriza la búsqueda rápida de energía, por lo que productos ultraprocesados y alimentos visualmente llamativos pueden captar con mayor facilidad su atención.
El resultado puede ser una compra más impulsiva, incluso de productos que originalmente no estaban contemplados en la lista.
El súper también está diseñado para provocar antojos
El hambre no es el único factor que puede influir en las compras. La propia distribución de los supermercados busca llamar la atención de los consumidores.
El olor a pan recién horneado, las degustaciones, los colores llamativos y los productos colocados cerca de las cajas pueden convertirse en estímulos adicionales para realizar compras no planeadas.
Con hambre, además, puede resultar más difícil tomarse el tiempo para comparar precios, revisar ingredientes o mantenerse dentro del presupuesto.
A esto se suma el contenido que las personas consumen en redes sociales. Pasar horas viendo videos de comida puede aumentar los antojos y hacer que determinados productos resulten todavía más tentadores al momento de hacer las compras.
¿Cómo evitar gastar de más?
Una de las recomendaciones más sencillas es comer algo antes de ir al supermercado. No necesariamente tiene que ser una comida completa: una fruta, un snack o un desayuno ligero pueden ayudar a reducir el hambre y evitar que los antojos dominen la compra.
También es útil llevar una lista previamente elaborada y tratar de limitar el recorrido a los pasillos donde se encuentran los productos que realmente se necesitan.
Otro consejo es evitar hacer compras importantes cuando se está muy estresado o cansado, condiciones que también pueden favorecer la búsqueda de recompensas inmediatas.
Así que la próxima vez que tengas que hacer el mandado, quizá valga la pena comer algo antes de salir. A veces, el primer paso para cuidar el presupuesto no es encontrar una oferta, sino no llegar al súper con el estómago vacío.