Ciudad Juárez.– Ante un tipo de cambio que mantiene al dólar en un sube y baja alrededor de los 17 y 18 pesos en la compra y venta, la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) Juárez consideró que un dólar débil no representa necesariamente un “súper peso”, y en voz de su presidente, Iván Pérez, llamó a los compradores a ser “muy prudentes y objetivos, ya que tenemos un dólar debilitado por las políticas económicas que hemos tenido”, dijo.

Para el empresario, en este fenómeno existen dos escenarios: uno que incluye a quienes se dedican a exportar y que, en el momento en que baja el dólar, ven disminuidos sus ingresos, ya que si antes les pagaban por cada dólar que vendían 19 pesos, hoy les pagan 16.90 o 17.10 pesos, es decir, dos pesos menos por cada dólar de venta.

Por otra parte, y en contraste, las empresas que invierten en México, como la industria maquiladora, al tener un dólar bajo, utilizan más dinero para cumplir con sus obligaciones en el país.

“El hecho de que tenían una programación anual de tantos miles de dólares, cuando hay una fluctuación tan grande en el peso, usualmente tienen que inyectar más dinero de los corporativos, porque no se van a completar al momento de hacer los cambios de pesos a dólares”, explicó el presidente de Canaco.

Destacó que, en el tema cotidiano, también hay afectaciones para los centros cambiarios por la carencia de efectivo en dólares, ya que la gente no quiere venderlos porque están muy baratos. “Es decir, ¿quién quisiera que le compren sus dólares a 16.90, cuando hace cuatro meses se los compraban en 17.90 o 18 pesos?”, cuestionó el líder del comercio formal en Juárez.

Esto es lo que propicia una carencia del billete verde en efectivo en los centros cambiarios, porque la gente no quiere soltarlos y solo lo hace frente a una necesidad absoluta o porque tiene que pagar algo, aunque descartó la posibilidad de que exista una venta masiva.

Y aunque reconoció que quienes importan productos de Estados Unidos podrían verse beneficiados con precios más bajos, también pidió considerar que muchos de estos empresarios cuentan con deudas en dólares, y que estos gastos extra, en ocasiones, tienen que trasladarlos al precio que llega al consumidor final.