El Pentágono autorizó al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) probar un arma de energía dirigida, conocida como “rayo de calor”, para evaluar su posible uso en la frontera con México. La decisión, firmada el mes pasado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, busca disuadir cruces migratorios y dispersar multitudes.
El documento establece que el Departamento de Guerra no operará el arma y atribuye al DHS la responsabilidad exclusiva de su empleo y del desarrollo de tácticas, técnicas y procedimientos. El préstamo temporal del sistema será por siete meses, a partir de septiembre, y podrá extenderse si el DHS lo solicita, según un funcionario de Defensa.
Un haz invisible que provoca ardor intenso
El dispositivo, denominado Sistema de Denegación Activa, emite un haz invisible de ondas electromagnéticas con un alcance de casi un kilómetro. Al entrar en contacto con la piel, provoca una sensación intensa de ardor, comparable a la de abrir la puerta de un horno caliente, según funcionarios militares. El dolor desencadena un impulso de huida, aunque el hormigueo suele desaparecer en 10 a 15 minutos.
Las fuerzas estadounidenses desplegaron brevemente el sistema en Afganistán hace casi dos décadas, pero finalmente descartaron su uso en operaciones de combate y en otras situaciones de control de multitudes que llegaron a evaluar.
Antecedentes en la frontera
Funcionarios de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) analizaron su aplicación en zonas con numerosos cruces irregulares, incluido un tramo de unos 112 kilómetros en el sector de El Centro, California. Rodney Scott, actual comisionado de la agencia, dirigía esa demarcación.