La cantante española Amaia Montero respondió a las críticas sobre su vestuario en los conciertos de La Oreja de Van Gogh, particularmente el de Zaragoza la semana pasada, con un mensaje en Instagram que refleja su seguridad y su particular sentido del humor.

La controversia coincidió con su regreso como vocalista de la banda en un concierto en Bilbao, un momento que ella misma describió como "mucho más que un concierto". Allí compartió una reflexión sobre su proceso personal:

"Hubo momentos en los que pensé que nunca volvería a pisar un escenario. Estaba perdida, completamente perdida, al punto de no reconocerme. Bajé al mismísimo infierno, y no es una forma de hablar. Hubo muchísimos días de oscuridad en los que pensé que todo había terminado para mí (...) Con mis cicatrices, después de luchar mucho, aquí estoy".

En su publicación, Montero escribió: "Siempre tuve la frente muy alta, la lengua muy larga y la falda muy corta", una frase que sus seguidores interpretaron como una declaración de independencia frente a las opiniones ajenas.

Trayectoria y legado musical

Amaia Montero saltó a la fama en 1996 como vocalista y líder de La Oreja de Van Gogh, banda con la que grabó cuatro álbumes de estudio que se convirtieron en fenómenos de ventas mundiales. El grupo dejó himnos generacionales como Rosas, 20 de enero o Puedes contar conmigo.

En 2007, Montero abandonó el grupo para emprender su carrera en solitario. Un año después lanzó su debut homónimo con Quiero ser. A lo largo de su trayectoria, ha vendido más de ocho millones de discos y ha recibido galardones como el Grammy Latino y el MTV Europe Music Award.

Tras años de batallas personales y problemas de salud mental que la mantuvieron alejada de los escenarios, su reaparición en 2024 junto a Karol G conmovió a la industria musical. En 2025, tras la salida de Leire Martínez, su reincorporación como vocalista del grupo vasco marcó el inicio de una nueva etapa para la banda.