El príncipe Harry y Meghan preparan un regreso prolongado al Reino Unido a partir del próximo otoño, aunque sin retomar funciones dentro de la monarquía. La pareja ha inscrito a sus hijos, Archie y Lilibet, en colegios británicos, y planea establecerse en una residencia privada en las afueras de Londres.
La familia conservará su hogar en Montecito, California, y su propiedad vacacional en Portugal. Según una fuente cercana a los duques de Sussex, la decisión responde a un deseo de pasar más tiempo en Gran Bretaña, aunque no implica reincorporarse a la agenda oficial de la Corona.
Carlos III fue informado de estos planes el domingo. El monarca, quien recibe tratamiento contra el cáncer, ha sido un factor clave en el acercamiento de Harry. En declaraciones previas a la BBC, el príncipe expresó: “Me encantaría una reconciliación con mi familia. No tiene sentido seguir peleando más”. Y añadió: “No sé cuánto tiempo más le queda a mi padre”.
Meghan continuará dirigiendo su empresa As Ever desde territorio británico, mientras que Harry prevé involucrarse más en sus organizaciones benéficas con sede en el Reino Unido. La pareja visitó el país el mes pasado, y en esa ocasión Meghan y los niños compartieron tiempo con el rey en Highgrove.
El entorno legal de Harry sigue marcado por disputas con tabloides y con el gobierno británico. Recientemente, un tribunal determinó que él y otros demandantes deben cubrir los honorarios legales de Associated Newspapers, que ascienden a 34,5 millones de libras (47 millones de dólares). Además, mantiene un litigio por la protección policial que considera necesaria para su familia en suelo británico.
La relación con su hermano, el príncipe Guillermo, permanece distante. Peter Hunt, excorresponsal real de la BBC, señaló que este regreso podría incomodar al heredero. “A corto plazo, Harry podrá profundizar su acercamiento con su padre. Y su presencia de vuelta en casa hará más difícil que su hermano eluda una reconciliación”, afirmó a Press Association.