Ciudad Juárez fue escenario de un reconocimiento al padre Óscar Enríquez, sacerdote católico que durante 57 años ha dedicado su vida al servicio de la comunidad y a la defensa de los derechos humanos. El homenaje reunió a decenas de personas que destacaron su papel como impulsor del Centro de Derechos Humanos Paso del Norte A.C.
La trayectoria del clérigo se remonta a 2001, cuando junto a otros activistas fundó el centro en una casa rentada de la colonia Galeana. “Rentamos una casita en la colonia Galeana y colgamos un letrero afuera: ‘Centro de Derechos Humanos Paso del Norte’, y ahí prácticamente empezamos a funcionar. Atendíamos a cualquier persona que llegara al centro con algún problema familiar”, recordó Enríquez durante el evento.
El sacerdote es conocido por su postura crítica ante la militarización y por su trabajo con comunidades eclesiales de base. A lo largo de su ministerio, ha acompañado a víctimas de tortura y desaparición forzada, así como a familias en situación vulnerable del poniente de la ciudad.
“Es una gracia de Dios haber permanecido tanto tiempo como sacerdote, ayudando a las comunidades cristianas a conocer el evangelio y a la persona de Cristo”, expresó Enríquez, quien también rememoró uno de los momentos que definieron su compromiso social: “Tratamos de rescatarlos de las manos de los policías, fuimos a presionar para que los liberaran”.
Durante el homenaje se proyectaron relatos sobre su labor pastoral y se transmitieron mensajes de compañeros de lucha desde otras ciudades y países. La velada incluyó música, canto, poesía y alimentos, en un ambiente festivo que reflejó el cariño de la comunidad hacia el sacerdote.
Enríquez se mostró conmovido por la convocatoria: “Me siento realmente sorprendido porque no esperaba un homenaje de esta dimensión; en segundo lugar, agradecido porque son amigos, amigas y familiares que vinieron de varias partes. Es muy fuerte la sorpresa y el agradecimiento”.
En su mensaje a las nuevas generaciones de defensores de derechos humanos, el padre llamó a eliminar el individualismo y a atender las causas de los más desfavorecidos, incluidas las víctimas de la violencia y del sistema.