Washington.- En medio de crecientes tensiones bilaterales, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, recibió este miércoles en Washington al canciller mexicano Roberto Velasco con un mensaje directo: la cooperación actual no basta. La cita se centró en la exigencia de Washington para que México adopte medidas más drásticas contra el tráfico de fentanilo y la migración irregular, dos frentes que la administración estadounidense considera insuficientemente atendidos.
Según el Departamento de Estado, Rubio "ha instado a adoptar medidas decisivas para poner fin a la inmigración ilegal, detener el tráfico de fentanilo y otras drogas ilícitas hacia Estados Unidos, así como para desmantelar las organizaciones terroristas extranjeras y los cárteles y privarlos de armas". La declaración refleja la postura de un gobierno que ve en el desmantelamiento de los cárteles una prioridad de seguridad nacional.
Velasco, por su parte, defendió los avances de México y "reiteró la importancia de continuar trabajando con base en los principios de respeto a la soberanía e integridad territorial, responsabilidad compartida, confianza mutua y colaboración sin subordinación". La respuesta mexicana subraya la negativa a aceptar presiones que comprometan su autonomía, en un contexto donde la relación bilateral atraviesa momentos delicados.
El encuentro ocurre después de que México presentara 21 denuncias penales en territorio estadounidense por la muerte de al menos 17 connacionales, ya sea durante redadas o bajo custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). La acción legal fue iniciada ante la falta de respuestas satisfactorias de las autoridades estadounidenses a las notas diplomáticas mexicanas sobre el respeto a los derechos de sus ciudadanos.
En materia de seguridad, México presume resultados concretos. Destaca la captura y posterior abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), uno de los narcotraficantes más buscados. Además, el gobierno mexicano ha entregado a Estados Unidos a 92 presos de alta peligrosidad, en un gesto de cooperación sin precedentes.
Las cifras migratorias también muestran un cambio drástico. Entre enero y junio de 2026, México contabilizó 21,227 detenciones de migrantes irregulares, lo que representa una reducción del 83% respecto al mismo periodo de 2025. Este descenso es presentado por el gobierno mexicano como evidencia de que su estrategia en la frontera norte está funcionando.
La reunión se da en un contexto de fricciones comerciales por la revisión del T-MEC y de presiones de Washington para intervenir en otros países bajo la bandera del combate al narcotráfico, acciones que México rechaza. La diplomacia bilateral se mueve entre la cooperación forzada y la defensa de la soberanía, con resultados aún inciertos.