Ciudad de México.– Alejandro G. Iñárritu lleva a Tom Cruise al centro de una sátira sobre el cambio climático, el poder de la industria petrolera y los límites de la ficción en Digger, una película que apuesta por el exceso, el humor negro y una historia de tintes apocalípticos.
La cinta presenta a Digger Rockwell, un magnate petrolero interpretado por Cruise, cuya ambición empresarial se enfrenta a una catástrofe ambiental que amenaza con devastar Europa. Una enorme plataforma de hielo, cinco veces más grande que Washington D. C., se desprende de Groenlandia y comienza a desplazarse hacia el continente europeo.
El desastre se origina en medio de las advertencias de científicos sobre una grieta en un glaciar y una fuga de metano en el lecho marino. Sin embargo, Digger resta importancia a los riesgos y exige aumentar la producción de petróleo.
La película construye así una crítica a la dependencia de los combustibles fósiles, mientras retrata a un empresario carismático y extravagante que intenta justificar sus decisiones ante una crisis que amenaza con salirse de control.
Una sátira ambiciosa, aunque con humor irregular
La propuesta de Iñárritu recuerda a Dr. Strangelove, de Stanley Kubrick, por su intención de abordar una amenaza global mediante la sátira. No obstante, la crítica señala que Digger no siempre consigue el efecto cómico que busca.
La interpretación de Cruise apuesta por una caricatura de magnate estadounidense, con diálogos acelerados, referencias al béisbol y una pala heredada de su abuelo como símbolo del origen de su fortuna petrolera.
En contraste, la película encuentra mayor fuerza en su dimensión dramática y en la crítica dirigida tanto a los responsables políticos como a la sociedad. La historia plantea las contradicciones de un mundo que depende del petróleo, incluso cuando sus consecuencias ambientales resultan cada vez más evidentes.
La fotografía de Emmanuel “Chivo” Lubezki, realizada con el formato VistaVision, aporta una estética exagerada y casi carnavalesca. La puesta en escena acompaña el tono desmesurado de la historia, que reúne al presidente de Estados Unidos, interpretado por John Goodman, y a un grupo de asesores en la residencia de Digger para buscar una solución a la emergencia.
Entre ellos destaca Ganesh, un científico interpretado por Riz Ahmed, con quien el magnate desarrolla una relación inesperada.
Una historia dentro de otra
Uno de los elementos centrales de Digger es su estructura de obra dentro de la obra. La película revela que los acontecimientos que observa el público forman parte de una representación teatral.
Este recurso abre interrogantes sobre el papel de la sátira, las posibilidades de la ficción y la manera en que el arte puede abordar problemas reales. Aunque al principio puede parecer una justificación para los excesos narrativos, la estructura adquiere mayor relevancia conforme avanza la historia.
En ese contexto, la actuación de Cruise transita entre la exageración y momentos más contenidos, que muestran una faceta distinta del personaje. La crítica destaca precisamente esos instantes silenciosos y sombríos como algunos de los más memorables de su interpretación.
Digger es una producción de Warner Bros. con una duración de 128 minutos y clasificación R de la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos, por lenguaje generalizado. Esta clasificación indica que los menores de 17 años deben verla acompañados por un padre, madre o tutor.
Calificación: ⭐⭐⭐ (3 de 4 estrellas).