Veinticuatro personas del círculo íntimo del ejército israelí —oficiales de inteligencia y soldados— describen ante cámara el funcionamiento de un sistema que, aseguran, provoca la muerte sistemática de civiles palestinos en Gaza. El documental NAZA, estrenado este jueves en el Festival de Cine de Venecia, reúne esos testimonios ocultos tras alteraciones digitales de voz y rostro, filmados en secreto durante tres años en azoteas de Tel Aviv.
Dirigida por Yuval Abraham y Rachel Szor, responsables del documental ganador del Óscar No Other Land, la cinta toma su título de un acrónimo militar israelí para referirse a las bajas civiles, incluidos hombres, mujeres y niños. Es el único documental que compite por el León de Oro y uno de los dos dirigidos por una mujer. Su incorporación al festival fue de última hora, a petición de los cineastas, en parte para terminar la anonimización de los protagonistas, según el productor James Wilson.
Los entrevistados detallan los sistemas de vigilancia y los bombardeos a distancia empleados por el ejército israelí. Afirman que se utiliza inteligencia artificial para identificar posibles objetivos de Hamás y atacar sus viviendas, a menudo con pleno conocimiento de que hay familias dentro. El ejército reconoce el uso de IA para asistir en la identificación de objetivos, pero insiste en que ningún ataque se ejecuta sin participación humana. “Cuando se trata de ‘presionar el botón rojo’, solo una persona puede hacerlo”, declaró un funcionario militar bajo anonimato.
Abraham explicó el enfoque de las entrevistas: “Simplemente les dijimos a estos funcionarios y soldados: por favor, descríbannos lo que hicieron”. Añadió que la pregunta principal era una cuestión de detalle: “descríbanlo para nosotros, queremos saber cómo funcionaba. Y a veces, con solo hacer la pregunta, obtienes respuestas”. La película se apoya en reportajes de +972 Magazine, Local Call y The Guardian publicados entre 2023 y 2025.
El filme no se detiene en las motivaciones de los entrevistados. Algunos mostraron remordimiento, otros no; unos hablaron deliberadamente en hebreo, otros con indiferencia u orgullo. Abraham y Szor se inspiraron en una observación de Jonathan Glazer, director de The Zone of Interest: en su película, las víctimas están fuera de cuadro, pero nunca fuera de la mente. “Sentimos que, al centrarnos demasiado en estos sentimientos de remordimiento o culpa que existen, estaríamos quitando elementos al núcleo de la película”, afirmó Abraham.
Ese núcleo, según el cineasta, es “un sistema de muerte que ha matado a más de 70.000 palestinos en Gaza —las estimaciones dicen que la cifra real es mucho más alta—, la manera en que funcionó y la manera en que el mundo permitió que ocurriera”. La guerra sigue presente en el festival: el año pasado, miles de personas se reunieron en una protesta propalestina, y el documental The Voice of Hind Rajab, sobre una niña de 6 años asesinada en Gaza, ganó el León de Plata.
Abraham recordó un caso reciente: “Justo esta semana, mientras estábamos en el festival, una niña de siete años murió con su padre en su coche… lo que mostramos es algo que sigue ocurriendo”. El Ministerio de Salud de Gaza reporta más de 73.422 muertos desde el inicio de la ofensiva israelí, sin distinguir entre civiles y combatientes, aunque señala que mujeres y niños representan cerca de la mitad. El ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 mató a unas 1.200 personas y dejó 251 rehenes.
Wilson rechazó las acusaciones de antisemitismo: “Yo mismo, en realidad, no creo que haya ninguna conexión entre el judaísmo o lo judío y las políticas del gobierno israelí”. Los ganadores del festival se anunciarán el 12 de septiembre, con un jurado presidido por Maggie Gyllenhaal e integrado, entre otros, por Kaouther Ben Hania, directora del filme sobre Hind Rajab.