Los Ángeles.– El Mundial 2026 enfrenta señales de menor interés entre aficionados internacionales debido al alto costo de las entradas, los gastos de traslado entre sedes en Estados Unidos, Canadá y México, así como las complicaciones para ingresar a territorio estadounidense, lo que ha generado preocupación sobre la asistencia al torneo.

Aunque no existen cifras oficiales sobre cancelaciones de viajes, reportes de agencias de turismo y reservas hoteleras en ciudades sede indican una demanda por debajo de lo esperado. En paralelo, aficionados habituales han comenzado a considerar reducir su asistencia o incluso no viajar.

Uno de los factores principales es el incremento en los precios de los boletos. Las entradas más económicas para la fase de grupos alcanzan hasta 265 dólares, en contraste con los 69 dólares del Mundial de Qatar 2022. A ello se suma la nueva política de reventa de la FIFA a precios libres, con comisión por transacción, lo que ha elevado aún más los costos.

Seguidores con experiencia en torneos internacionales han señalado que seguir a sus selecciones durante todo el Mundial resulta ahora financieramente inviable, por lo que algunos optarán únicamente por asistir a partidos específicos o cancelar su viaje.

Especialistas en sociología deportiva advierten que el encarecimiento del evento podría modificar el perfil del público, favoreciendo a espectadores con mayor poder adquisitivo y reduciendo la presencia de aficionados tradicionales que suelen viajar largas distancias para apoyar a sus selecciones.

A las dificultades económicas se suman los trámites migratorios en Estados Unidos, que para muchos aficionados representan un obstáculo adicional en comparación con ediciones anteriores del torneo.

Pese a ello, algunos grupos de seguidores mantienen sus planes de asistir, especialmente aficionados de Escocia, motivados por la posible clasificación de su selección tras casi tres décadas de ausencia en una Copa del Mundo.

Organizadores y autoridades estadounidenses han rechazado las críticas y aseguran que el país está preparado para recibir a los visitantes. Sin embargo, persisten dudas entre parte de la afición internacional sobre la accesibilidad del evento.