Ciudad Juárez.- Maricarmen de Montemayor, madre del niño de 5 años que resultó lesionado tras ser mordido por una perrita husky durante la Feria del Libro (Felif), ofreció este viernes lo que aseguró será la única declaración pública de la familia sobre el caso, en la que rechazó la versión difundida por el propietario del animal y afirmó que el menor nunca agredió a la mascota.

La mujer relató que el incidente ocurrió cuando su familia asistió al evento alrededor de las 7:35 de la tarde. Explicó que su hijo mostró interés por la perrita y que, antes de permitir cualquier interacción, solicitó autorización al propietario.

“Yo le pedí autorización al señor para tocar a su perrita y él me dice: ‘Claro que sí, es muy dócil, muy amigable, es una perrita de apoyo emocional’”, recordó.

Según su testimonio, el menor acarició inicialmente al animal sin que se presentara ningún problema e incluso la husky reaccionó de manera amistosa.

Sin embargo, señaló que minutos después, cuando ambas familias volvieron a coincidir en uno de los pasillos del recinto, el niño se acercó nuevamente para despedirse de la mascota.

“Mi hijo le dice: ‘Bye, perrita’, la acaricia de su cabecita y se quita, y en eso la perrita inmediatamente le tira la mordida, se le traba la mandíbula y no lo suelta”, relató.

Maricarmen aseguró que fue ella quien intervino para liberar a su hijo, mientras que el propietario del animal permaneció inmóvil durante la emergencia.

Asimismo, indicó que el lugar se encontraba abarrotado de asistentes, por lo que considera que la perrita pudo encontrarse bajo condiciones de estrés debido al entorno. También agradeció la ayuda de un paramédico que se encontraba en el evento y brindó los primeros auxilios al menor.

Las declaraciones de la madre surgieron luego de que el propietario de la husky afirmara públicamente que el niño había hostigado al animal antes de la agresión.

Finalmente, Maricarmen de Montemayor aseguró que su familia nunca ha solicitado el sacrificio de la mascota y sostuvo que la responsabilidad recae en su dueño.

“Nunca hemos pedido que sacrifiquen a la perrita”, expresó, al considerar que el problema fue la actuación de un propietario “irresponsable”.