La preparación ante emergencias se ha convertido en una prioridad global: al menos 33 países en cinco continentes, incluido México, recomiendan a sus habitantes contar con mochilas de emergencia y suministros para sobrevivir sin ayuda externa durante varios días. El recuento, publicado por la revista estadounidense Newsweek, evidencia una creciente inquietud por desastres naturales, apagones prolongados, ciberataques y conflictos armados.
Aunque en redes sociales estas medidas se asocian con posibles escenarios bélicos, no responden a una alerta internacional coordinada. Cada nación ha actualizado sus protocolos según sus propias amenazas y contextos históricos. En la Ciudad de México, la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC) reiteró el pasado 1 de noviembre la importancia de contar con una Mochila de Vida.
Europa endurece sus protocolos de autoprotección
La Comisión Europea presentó en marzo de 2025 nuevas directrices para que los ciudadanos puedan cubrir sus necesidades esenciales durante al menos 72 horas sin asistencia externa. La estrategia se enmarca en un contexto marcado por la invasión rusa de Ucrania, el incremento de las tensiones internacionales y la preocupación por posibles ataques contra infraestructuras estratégicas.
La Comisión ha identificado como principales riesgos los conflictos geopolíticos, los ciberataques, las emergencias sanitarias, las fallas en infraestructuras críticas y los fenómenos meteorológicos extremos asociados con el cambio climático. Un apagón de grandes dimensiones, por ejemplo, podría interrumpir simultáneamente el abastecimiento de agua potable, las telecomunicaciones, los sistemas de pago electrónico y el funcionamiento de comercios.
Europa encabeza la lista con 17 naciones: Reino Unido, Irlanda, Francia, Alemania, Países Bajos, Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, República Checa, Austria, Suiza y Croacia. En América son siete: México, Estados Unidos, Canadá, Chile, Colombia, Argentina y Brasil. Asia suma seis: Japón, Taiwán, Israel, India, Filipinas y Singapur. África cuenta con Sudáfrica, y Oceanía con Australia y Nueva Zelanda.
Los periodos de preparación varían. Francia, Japón y México contemplan suministros para aproximadamente 72 horas. Suecia y Noruega aconsejan reservas para una semana. Alemania, en cambio, recomienda disponer de alimentos y bebidas para hasta diez días, ante la posibilidad de interrupciones prolongadas.
La Mochila de Vida: una guía mexicana desde 2018
En México, la recomendación no es nueva. El Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) publicó desde marzo de 2018 una guía para preparar mochilas de emergencia, principalmente ante terremotos y otros fenómenos naturales. Según el Cenapred, la mochila debe contener artículos de primera necesidad que permitan afrontar las primeras horas o días posteriores a un desastre.
Entre los objetos indispensables se encuentran: agua potable, preferentemente embotellada y suficiente para las necesidades de cada integrante de la familia; alimentos no perecederos, productos enlatados, barras energéticas y alimentos que no requieran refrigeración; linterna con baterías de repuesto para utilizarla durante apagones; radio portátil, preferentemente de pilas, para recibir información oficial sin depender de internet; botiquín de primeros auxilios con vendas, gasas, antisépticos y medicamentos personales; documentos importantes, copias de identificaciones y otros documentos, protegidas contra el agua o almacenadas en una memoria USB; dinero en efectivo para realizar compras en caso de interrupciones de los sistemas de pago electrónico; ropa abrigadora, cobija, impermeable, prendas adicionales y calzado adecuado; silbato para solicitar ayuda en caso de quedar atrapado o necesitar asistencia; y artículos personales, productos de higiene, pañales, alimentos infantiles y suministros para mascotas, según las necesidades de cada hogar.
La dependencia recomienda mantener la mochila en un lugar visible y de fácil acceso, preferentemente cerca de una ruta de evacuación previamente identificada. Así, cada familia podrá reaccionar con mayor rapidez y seguridad ante cualquier contingencia.