Ciudad Juárez / El Paso.– La frontera entre El Paso, Texas, y Santa Teresa, Nuevo México, se consolida como un nuevo polo para la infraestructura de inteligencia artificial con inversiones que superan los 175 mil millones de dólares. Meta y Project Jupiter encabezan un desarrollo sin precedentes que promete miles de empleos, pero también aviva el debate sobre el consumo de agua, energía y los incentivos fiscales otorgados.
El proyecto de Meta en El Paso arrancó en diciembre de 2023, cuando el Ayuntamiento aprobó la venta de terrenos y exenciones fiscales para un campus de centros de datos enfocado en IA. La inversión supera los 10 mil millones de dólares y tendrá una capacidad cercana a un gigavatio. Se estima la creación de miles de empleos temporales y cientos permanentes.
La polémica escaló en junio de 2026, cuando los concejales Josh Acevedo y Lily Limón propusieron cancelar los incentivos. Advirtieron sobre dudas en disponibilidad de agua, impacto ambiental y beneficios reales. No obstante, abogados externos alertaron que cancelar los contratos podría costar más de mil millones de dólares en responsabilidades legales. El Cabildo rechazó la propuesta con cinco votos contra tres, pero acordó no promover nuevos centros de datos de hiperescala hasta tener una regulación más estricta.

En Santa Teresa, Project Jupiter —impulsado por BorderPlex Digital Assets y Stack Infrastructure— contempla una inversión de hasta 165 mil millones de dólares en un campus de mil 400 acres (5.67 kilómetros). Albergará cuatro centros de datos de hiperescala para Oracle y OpenAI, con una capacidad energética cercana a 2.5 gigavatios. La Comisión del Condado de Doña Ana autorizó el proyecto con cuatro votos a favor y uno en contra, pese a la oposición ciudadana por el posible estrés hídrico en una región desértica.
La controversia se agravó cuando el comisionado Shannon Reynolds publicó en redes sociales los nombres de ciudadanos que se opusieron al proyecto, lo que organizaciones civiles calificaron como intento de intimidación. Los desarrolladores sostienen que usarán sistemas de enfriamiento de circuito cerrado, posible agua reciclada o salobre y celdas de combustible de Bloom Energy para mitigar el impacto.

Adriana Rivera, directora ejecutiva de la Asociación Mexicana de Data Center (Mexdc), ve una oportunidad para Ciudad Juárez como proveedor de servicios e infraestructura. “Es un buen nicho, estamos haciendo lo posible para hacer nuevos polos porque hay un potencial importante, no formalizado, pero existe”, afirma. La región compite con Querétaro, que concentra más del 72 por ciento de la capacidad de almacenamiento de datos del país.
Rivera aclara que el mayor desafío no es el agua, sino la energía. Los centros de datos modernos usan enfriamiento de circuito cerrado que reduce el consumo hídrico. “Los servidores que integran estos complejos tecnológicos también han evolucionado. Actualmente existen equipos de entre dos y tres metros de altura que pueden alojar hasta 11 racks de procesamiento. Cada uno alberga tarjetas electrónicas de alto rendimiento encargadas de procesar enormes volúmenes de información, mientras que un sistema de tuberías de cobre distribuye el refrigerante hacia cada módulo para disipar el calor generado durante la operación”, detalla.

El economista Alejandro Sandoval Murillo, presidente del IMEF en Juárez, ve en la electrónica una vía para diversificar la economía, muy dependiente del sector automotriz.
“Creo que una buena oportunidad de afianzar la diversificación, recordemos que dependemos mucho del sector automotriz, que con todo el golpeteo e incertidumbre del contexto del TMEC, realmente está en entredicho la operación automotriz, seguramente va a seguir habiendo operación automotriz, pero ya no tan primordial, La que está saliendo es la electrónica, como todo este tema de Flex, Foxconn y empresas similares”.
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Sin embargo, preocupa la falta de talento especializado. Rivera advierte: “A los chicos de hoy les encanta ser tiktokeros e influencers pero están poco comprometidos con las ingenierías y los programa educativos se están adelgazando, tenemos convenios con 10 universidades y solo en una nos han dicho que van viento en popa, lo cual nos preocupa porque ¿quién los va a operar?”. El 28 de julio, Meta informó la incorporación de BlackRock como socio estratégico, con financiamiento de GIP y HPS Investment Partners.