Cabo Cañaveral.- La NASA puso en órbita este domingo el telescopio espacial Roman, un observatorio de 4 mil 300 millones de dólares que buscará planetas, estudiará la energía oscura y observará el universo con una amplitud sin precedentes. El lanzamiento se realizó a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral.
El Roman viaja hacia un punto situado a 1.6 millones de kilómetros de la Tierra, donde también opera el telescopio Webb. Tardará más de tres meses en llegar a su destino. Una vez instalado, su campo de visión será más de 100 veces mayor que el del Hubble, que lleva 36 años en órbita.
“Va a encontrar miles de supernovas, decenas de miles de planetas, miles de millones de galaxias y decenas de miles de millones de estrellas”, afirmó Nicky Fox, directora de misiones científicas de la NASA. Minutos después del despegue, los dos propulsores laterales del cohete aterrizaron en Cabo Cañaveral y el telescopio se separó con éxito de la etapa superior.
Fox rompió en llanto al observar el desarrollo de la operación. “¡Es un día maravilloso!”, expresó. Horas más tarde, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, recibió una llamada del presidente Donald Trump, quien lo felicitó por el lanzamiento. “Vaya, se veía hermoso en televisión”, comentó Trump. “Son los mejores del espacio”.
Un campo de visión sin precedentes
El Roman trabajará junto con el Webb, el telescopio Euclid de la Agencia Espacial Europea y el Observatorio Vera C. Rubin, de la Fundación Nacional de Ciencias en Chile. Su objetivo principal será obtener más información sobre la materia oscura y la energía oscura, componentes que representan la mayor parte del universo, pero cuya naturaleza aún no ha sido esclarecida.
“El enorme alcance del Roman nos permitirá encontrar lo extraño, lo raro y lo inusual”, afirmó Julie McEnery, directora científica del proyecto. “Redefiniremos lo que significa encontrar una aguja en un pajar”. Según McEnery, un mes de observaciones del Roman equivaldría a un siglo del Hubble.
Además de una amplia cámara infrarroja, el Roman contará con un coronógrafo experimental diseñado para bloquear la luz de las estrellas y obtener imágenes directas de planetas que orbiten otras estrellas. Aunque no fue diseñado específicamente para buscar vida, sus descubrimientos podrían contribuir a futuras misiones destinadas a responder si existe otra Tierra.
El espejo proviene de excedentes de satélites espía
El lanzamiento se produjo casi un año antes de lo previsto y dentro del presupuesto establecido. Es el primer telescopio espacial de la NASA que lleva el nombre de una mujer. Nancy Grace Roman ingresó a la agencia en 1959 y defendió durante años la construcción de observatorios espaciales. Murió en 2018, a los 93 años.
El científico retirado de la NASA Ed Weiler, quien la llamó la “Madre del Hubble”, consideró que el reconocimiento llegó después de mucho tiempo. “Esto es muy, muy apropiado. Creo que Nancy estaría muy orgullosa” de que el telescopio que lleva su nombre investigue algunos de los mayores misterios del universo, como la energía oscura, afirmó Weiler.
El espejo primario del Roman tiene casi 2.4 metros de diámetro, prácticamente el mismo que el del Hubble, pero su origen es poco convencional: proviene de excedentes de satélites espía. La Oficina Nacional de Reconocimiento entregó a la NASA, hace más de una década, dos espejos sobrantes para que fueran reutilizados en proyectos científicos. El segundo permanece almacenado.