Sobre la 16 de septiembre, una de las avenidas con más historia en Ciudad Juárez, hay dos casas que sobresalen del resto entre las calles Colombia y Perú. Una de ellas es, por supuesto, la de Juan Gabriel, que tras su muerte se ha arreglado su fachada de la mejor manera para la vista de las docenas de turistas que la visitan a diario. La otra, justo a un lado, es la Casa Martino.
De color rosa, que recuerda a la época colonial, atrae con su belleza a los visitantes que pasan por ahí. Algunos incluso se preguntan si también perteneció a “El Divo de Juárez”.
Se trata de una mansión construida en 1948, una época en la que esta frontera estaba en auge comercial y de progreso.
Su diseño, como muchas otras de su tiempo, es una amalgama de influencias españolas y tendencias artísticas neocoloniales francesas. En el exterior sobresale el estilo art déco además del neoclásico provenzal, mientras que las herrerías de puertas, ventanas, balcones y parte del jardín corresponden al estilo art nouveau o modernismo.
El salón Doña Olga, es el espacio principal de la casa en honor a la primera dueña que habitó el lugar.
En el pasado, la casa pertenecía al señor Don Jesús Martino Martino (de ahí su nombre), cuya familia era dueña del restaurante La Nueva Poblana. En la actualidad, la casa es propiedad de la familia Tejada Álvarez, que se ha dedicado a restaurarla por completo.
Aún le faltan detalles por arreglar, el avance de la remodelación se acerca al 100 por ciento.
Se le han dado muchos retoques en yeso para que coincidan con el estilo de la casa por dentro. Además de acabados en puertas y ventanas que también resaltan los detalles del edificio.
En el interior destaca la escalera helicoidal y pilastras en mármol, así como un espejo alabeado con marco dorado en el vestíbulo, y murales con temas costumbristas al fresco, también enmarcadas en dorado; frisos en cielos y muros, que contienen cenefas y telas elaboradas con la técnica mayólica pintadas en blanco con colores pastel.
Desde el pasado mes de mayo, la casa se ha prestado para realizar exposiciones de arte, concursos de altares en noviembre, sesiones fotográficas y algunos eventos más de esa misma índole cultural. Además, los fines de semana por la mañana y mediodía, parte de la casa funciona como restaurante.
Maki Rodríguez, coordinadora de las diferentes actividades que se llevan a cabo en la Casa Martino, expresó que estas nacen de la necesidad de que existan más espacios culturales en Ciudad Juárez.
“El interés que tenemos es que haya un espacio donde puedan participar todos, desde los niños hasta los adultos, y que todos se sientan cómodos, que puedan encontrar algo para todos los gustos”, dice Rodríguez.
Destacó también la pronta inclusión de un café, que se suma al ya mencionado restaurante y a una tienda de diseño.
“Nos interesa que el espacio sea bien utilizado por todos. Que apoyen a los eventos y a las personas que se presentan aquí para que sea un espacio por todos y para todos”, agrega.
Sin duda, estos trabajos y exposiciones mantienen a la casa con vida y agradable a la vista, que junto con el corredor de Juan Gabriel y la misma 16 de Septiembre, forman parte de uno de los lugares más emblemáticos de esta frontera.