Este 1 de octubre, Día Internacional del Café, una investigación de la Escuela de Salud Pública de Harvard (T.H. Chan) ofrece una razón más para valorar la bebida: consumir de una a tres tazas de café con cafeína al día durante la mediana edad se vincula con llegar a la vejez con mejor salud física y mental, según un seguimiento de tres décadas a más de 47 mil enfermeras.

La Organización Internacional del Café (OIC) instauró esta celebración en 2015 y la dio a conocer en la Expo de Milán. La fecha no es casual: en numerosos países productores, el 1 de octubre marca el arranque de la temporada de cosecha. El propósito es honrar a quienes cultivan el grano y visibilizar su trayecto completo, desde la plantación hasta la taza. Se estima que a diario se consumen cerca de 3 mil millones de tazas en el planeta.

En México, el café se produce en varios estados, pero Chiapas, Veracruz y Puebla concentran más del 80% de la cosecha nacional, de acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP). Buena parte se exporta, principalmente a Estados Unidos. En los hogares, el café soluble —el de sobre o frasco que se disuelve en agua caliente— sigue dominando por su practicidad, y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) prevé un aumento del consumo en el ciclo 2026/27.

Qué significó envejecer de forma saludable

El equipo de Harvard aplicó una definición rigurosa de envejecimiento saludable. Para cumplirla, una mujer debía llegar a los 70 años o más sin padecer 11 enfermedades crónicas importantes y, además, conservar su capacidad física, su salud mental y una memoria y un pensamiento sin problemas. Analizaron datos del Nurses' Health Study, un estudio de largo plazo, y al final del seguimiento más de 3 mil participantes reunieron todos los criterios.

El patrón se observó únicamente con el café con cafeína, no con cualquier bebida que contenga esta sustancia. Por cada taza adicional, la probabilidad de envejecer bien aumentó alrededor de 2%, un efecto modesto. En contraste, el descafeinado y el té no mostraron una relación significativa, y por cada vaso pequeño extra de refresco de cola, las probabilidades de un envejecimiento saludable disminuyeron entre 20% y 26%.

Los matices del hallazgo

Se trata de un estudio observacional: los científicos observan hábitos y resultados de un grupo y buscan patrones, pero no pueden demostrar que el café sea la causa. Otros factores, como la dieta, el ejercicio o el tabaco, podrían influir, aunque los autores los ajustaron en el análisis. Además, cuando se presentó en una reunión de la Sociedad Americana de Nutrición, aún no había pasado por la revisión de pares.

La autora principal, Sara Mahdavi, reconoció que el beneficio del café es pequeño comparado con el de los hábitos saludables en conjunto. Por ello, si ya lo tomas y te cae bien, una a tres tazas al día pueden formar parte de una dieta saludable; si no lo tomas, este estudio no es una razón para empezar. Cuidar la preparación importa: el azúcar y la crema en exceso le restan puntos al hábito, y sustituir un refresco por una taza de café sin endulzar puede ser una mejor opción. Los hábitos que más pesan siguen siendo comer bien, hacer ejercicio con regularidad y no fumar.