Montevideo.- El papa León XIV aterrizó en Montevideo a las 16:20 hora local (19:20 GMT) del viernes, dando inicio a una gira sudamericana que también contempla visitas a Argentina y Perú. En el Aeropuerto Internacional de Carrasco fue recibido por el presidente Yamandú Orsi, el canciller Mario Lubetkin y el intendente de Canelones, Francisco Legnani. También estuvieron presentes el cardenal Daniel Sturla y monseñor Milton Tróccoli.
Tras el aterrizaje, las campanas de la Catedral Metropolitana y de numerosas parroquias y capillas repicaron durante cinco minutos. El pontífice se detuvo a saludar a un grupo de 52 niños y adolescentes del programa Pelota al Medio a la Esperanza, iniciativa del Ministerio del Interior que opera en más de 20 barrios y 36 escuelas.
Más tarde, en la Plaza Independencia, León XIV pronunció un discurso ante los fieles. Destacó que Uruguay ha transformado profundamente su matriz de generación eléctrica, la cual hoy se apoya casi enteramente en fuentes renovables. También subrayó que la familia es el primer ámbito en el que cada persona es acogida y aprende a vivir con los demás.
En su alocución, el papa sostuvo que quien todavía no ha nacido pertenece ya a la familia humana y al futuro de su pueblo. Añadió que corresponde a todos procurar que cada persona pueda vivir con dignidad, recibir los cuidados que necesita y ser acompañada hasta el término natural de su vida. Finalmente, deseó que estos días permitan fortalecer cuanto nos une y renovar la confianza.
El presidente Yamandú Orsi dio la bienvenida al pontífice: “Bienvenido a América Latina. Bienvenido a esta patria grande que lo espera y lo recibe con los brazos y el corazón abiertos. Bienvenido, querido amigo, al Uruguay”. También destacó que la región es “de los pocos rincones del mundo que no tiene guerras entre países”.
Entre los asistentes a la plaza se encontraba Marie Hernández, jubilada católica de 75 años, quien expresó: “Estoy muy contenta y estoy segura de que su visita nos va a traer mucha suerte y bendiciones”. A pocos metros, Alexander Griffin, comerciante de 38 años, saludó al papa junto a la Avenida de las Américas. “Es emocionante verlo pasar cerca de casa”, afirmó.
Estela, Amalia y Ariel, tres jubilados que viajaron más de cinco horas desde Fray Bentos, también esperaron el paso del pontífice. “Vinimos acá porque el centro estaba lleno de gente. Esperemos que el papa traiga una bendición para dejar trabajo y salud”, comentó una de las mujeres.
El gobierno uruguayo obsequió al papa una manta de lana merino tejida a mano y un apero criollo con bozal y freno de caballo. Además, Claudia Romero, emprendedora de Ciudad de la Costa, le entregó regalos artesanales no oficiales. El papa posó para una fotografía con Orsi antes de emprender su recorrido por Montevideo.