Un consorcio científico internacional identificó más de mil 200 variantes genéticas asociadas a los cinco grandes rasgos de la personalidad, tras analizar el ADN de más de un millón de personas. El hallazgo, publicado a inicios de septiembre en la revista científica Nature, abre nuevas pistas sobre el peso de la genética en el carácter y su relación con la salud, la educación y el trabajo.

Los investigadores usaron un método llamado GWAS, que consiste en comparar el ADN de muchísimas personas al mismo tiempo para detectar diferencias en marcadores genéticos. En total, se combinaron datos de 46 estudios de distintas partes del mundo. Las investigaciones anteriores buscaban uno o pocos genes con un gran impacto y trabajaban con muestras pequeñas, lo que limitaba los resultados.

La psicología moderna describe la personalidad con cinco dimensiones, conocidas como los "Big Five". Los "Big Five" son la extroversión, la apertura a nuevas experiencias, la amabilidad, el neuroticismo y la responsabilidad. No existe un "gen de la personalidad": no hay un solo gen que te haga extrovertido o tímido. Una variante genética es una pequeña diferencia en el ADN que distingue a una persona de otra, y cada una tiene un efecto mínimo, pero al sumarse muchas su influencia se vuelve más notoria.

Los marcadores ligados a cada rasgo, salvo la amabilidad, se relacionan con genes que se activan en la corteza prefrontal. La corteza prefrontal es la zona ubicada justo detrás de la frente, y participa en el control de las emociones, la toma de decisiones y el autocontrol. Muchos consideran la corteza prefrontal el "centro de mando" de la personalidad.

El estudio muestra que esas mismas huellas genéticas se relacionan con la salud, la longevidad, la educación, la carrera profesional y los ingresos. Las variantes asociadas con la responsabilidad se vinculan con una mayor actividad durante el día, mientras que las relacionadas con la apertura y la extroversión se asocian con la costumbre de desvelarse. Las variantes relacionadas con el neuroticismo anticipan más tiempo de hospitalización, y las ligadas a la apertura a experiencias se relacionan con los ingresos y con cambiar de empleo.

Los especialistas insisten en que el entorno sigue pesando mucho en quiénes somos. El ambiente en el que vive una persona tiene un papel muy importante en la formación de su personalidad. Genes y entorno se retroalimentan: las variantes vinculadas con la apertura se asocian con una mayor probabilidad de mudarse a zonas más cosmopolitas, y vivir en zonas más cosmopolitas puede reforzar el rasgo de apertura.

El estudio encontró poca evidencia de que las personas elijan pareja con una personalidad parecida a la suya, lo que cuestiona frases como "los polos opuestos se atraen" o "Dios los hace y ellos se juntan". El trabajo fue encabezado por el Revived Genomics of Personality Consortium. El trabajo contó con participación de la Universidad Estatal de Michigan, la Universidad de Bristol y la Universidad de Michigan, además de equipos de varios países.

Los investigadores confían en que estos resultados abran la puerta a estudios en medicina, educación y el mundo laboral. La personalidad podría ayudar a entender mejor por qué algunas personas enfrentan ciertos riesgos de salud o toman determinados caminos profesionales. Tus genes aportan una parte de la respuesta, pero no toda. Tus hábitos, tu entorno y tus decisiones siguen moldeando tu carácter todos los días.