La ausencia de A.J. Brown por lesión obliga a los Patriots a reorganizar su ofensiva apenas una semana después de iniciada la temporada. El receptor estrella sufrió un esguince alto de tobillo en la derrota 13-10 ante Seattle y estará fuera al menos cuatro partidos.
Drake Maye pasó el campamento de entrenamiento imaginando cómo Brown transformaría el ataque de Nueva Inglaterra. Ahora, sin su principal arma, el mariscal de campo deberá apoyarse en un grupo de receptores que tendrá que elevar su nivel de inmediato.
El entrenador Mike Vrabel no cree que el plan cambie radicalmente. “No creo que ‘ajustar’ sea realmente la respuesta. Estamos tratando de implementar cosas aquí y de poner a los jugadores en lugares que sean los mejores para ellos y los mejores para nosotros. Repasaremos nuestro plan de juego, igual que lo hicimos cuando A.J. estaba ahí afuera. ... Tendremos que mover a los jugadores a distintas posiciones”, afirmó.
Romeo Doubs, Mack Hollins, DeMario Douglas y Kyle Williams cargarán con la responsabilidad. Su desempeño en la Semana 1 fue irregular: Doubs no atrapó ningún pase y dejó caer una oportunidad clave que derivó en la intercepción que selló el triunfo de Seattle.
Hollins y Douglas sumaron nueve recepciones para 71 yardas, mientras Williams no fue buscado. Maye confía en que el grupo responderá: “Obviamente, los muchachos tienen que dar un paso al frente. Ellos lo saben y están listos para eso”.
Hollins, tercer receptor del equipo en 2024 con 46 recepciones y 550 yardas, podría ver más pases dirigidos. Vrabel destacó que puede jugar en varias posiciones y que “siempre aprovecha sus oportunidades”, además de que “estará en el lugar correcto cuando se supone que debe estar ahí”.
Douglas aportó 31 recepciones para 447 yardas en 2025 y es una amenaza profunda comprobada. La mayor incógnita es Williams, quien apenas tuvo 10 recepciones la temporada pasada pero promedió 20.9 yardas por atrapada.