Dormir lo suficiente es fundamental para la salud, la memoria y el funcionamiento del organismo. Especialistas en sueño advierten que descansar no es un lujo ni tiempo perdido, pues durante la noche el cuerpo regula funciones hormonales, fortalece el sistema inmunológico y permite que el cerebro y otros órganos se recuperen.

La cantidad de horas necesarias cambia con la edad, pero también influyen la calidad del descanso y la regularidad de los horarios. Aunque las necesidades varían entre personas, dormir menos de lo recomendado de manera habitual puede tener consecuencias para la salud física y mental.

En bebés de 4 a 12 meses se recomiendan entre 12 y 16 horas de sueño cada 24 horas, incluidas las siestas. Los niños de uno a dos años necesitan entre 11 y 14 horas, mientras que los de tres a cinco años requieren entre 10 y 13 horas.

Durante estas etapas, mantener horarios relativamente estables contribuye al desarrollo físico, emocional y cognitivo.

Entre los seis y los 12 años, la recomendación general es dormir de nueve a 12 horas al día. La falta constante de descanso puede manifestarse en irritabilidad, dificultades para concentrarse, menor rendimiento escolar y problemas de conducta.

En los adolescentes de 13 a 18 años, el tiempo recomendado es de ocho a 10 horas por noche. Sin embargo, las tareas escolares, el uso del celular durante la noche, las actividades sociales y los horarios escolares tempranos pueden reducir sus horas de sueño.

Dormir poco durante esta etapa se relaciona con mayores riesgos de problemas de salud mental, lesiones, obesidad, diabetes tipo 2 y dificultades de concentración.

Para los adultos, la recomendación general es dormir al menos siete horas cada noche; para muchas personas, el rango adecuado se encuentra entre siete y nueve horas. Dormir cinco o seis horas de manera habitual puede llegar a sentirse normal, pero esa sensación no significa que el organismo esté descansando lo necesario.

¿Qué consecuencias tiene dormir poco?

La falta crónica de sueño se ha relacionado con un mayor riesgo de presión arterial alta, enfermedades cardiovasculares, alteraciones metabólicas, depresión y accidentes.

Además, puede afectar la memoria, la velocidad de reacción y la capacidad para tomar decisiones, lo que aumenta los riesgos al conducir o manejar maquinaria.

Sin embargo, dormir el número de horas recomendado no garantiza por sí solo un descanso adecuado. Despertarse repetidamente durante la noche, roncar intensamente, presentar pausas respiratorias o levantarse agotado después de dormir varias horas puede ser señal de un trastorno como la apnea del sueño.

Si el cansancio persiste durante el día, se recomienda buscar una valoración médica en lugar de depender únicamente del café para mantenerse despierto.

Hábitos para mejorar el descanso

Los especialistas aconsejan acostarse y levantarse a horarios similares, reducir el uso de pantallas antes de dormir, evitar la cafeína durante la tarde o la noche y mantener la habitación oscura, silenciosa y fresca.

También recomiendan reservar la cama para dormir, en lugar de utilizarla habitualmente como espacio de trabajo, comedor o entretenimiento.

Aunque no existe una cifra perfecta que funcione para todas las personas, despertar descansado, mantener la atención durante el día y no luchar constantemente contra el sueño son señales de un descanso adecuado.

Si necesitas varias alarmas cada mañana, pasas el día agotado o intentas recuperar durante el fin de semana las horas que no dormiste entre semana, quizá sea momento de revisar tus hábitos de sueño.