Ciudad de México.- Una imponente figura de más de 33 metros de altura se ha convertido en la atracción central del Zócalo capitalino, atrayendo a miles de visitantes que buscan capturar su imagen frente a la Catedral Metropolitana. La monumental Catrina, reconocida con un récord Guinness por ser la más grande en su categoría, permanecerá en la Plaza de la Constitución hasta el próximo 16 de noviembre.
El Gobierno de la Ciudad de México decidió extender la exhibición de la escultura más allá del cierre oficial de las festividades del Día de Muertos, que concluyeron el 2 de noviembre. La medida responde a la notable afluencia de turistas nacionales y extranjeros que han llenado el Centro Histórico para admirar la obra.
La Catrina gigante se alza frente a la histórica Catedral Metropolitana, creando un contraste visual entre su escala contemporánea y la arquitectura colonial circundante. Este escenario se ha vuelto uno de los puntos más fotografiados por quienes recorren el corazón de la Ciudad de México.
Familias, parejas y grupos de amigos se detienen ante la figura para tomarse fotografías, mientras otros buscan ángulos que capturen sus dimensiones completas. La presencia de la escultura ha fortalecido la actividad turística y comercial en la zona, según registros locales.
El interés por la Catrina no decayó tras el fin de las celebraciones oficiales. Por el contrario, la afluencia de visitantes motivó al gobierno local a ofrecer una segunda oportunidad para quienes no habían podido verla durante los días festivos.
Más allá de su tamaño y del reconocimiento internacional, la pieza destaca como una muestra del arraigo de las tradiciones mexicanas entre personas de distintas nacionalidades. Su ubicación frente a la Catedral la integra al circuito cultural que cada año ofrece la capital durante estas fechas.
Con cámaras y teléfonos en mano, los asistentes levantan la mirada para apreciar la figura que domina la explanada. La Catrina continuará siendo protagonista del Zócalo durante casi dos semanas más, confirmando el poder de convocatoria de esta tradición.