Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Economía, descartó que la nueva mayoría demócrata en el Congreso de Estados Unidos vaya a modificar de inmediato los aranceles que México enfrenta. Durante una visita a Mérida, Yucatán, el funcionario explicó que la autoridad para fijar gravámenes recae sobre todo en el presidente estadunidense, por lo que el cambio legislativo no altera automáticamente la relación comercial bilateral.
“Las facultades sobre aranceles corresponden o las tiene en buena medida el presidente, o sea, eso no cambia”, afirmó Ebrard un día después de que el Partido Demócrata asegurara el control de ambas cámaras en las elecciones intermedias.
El secretario aclaró que cualquier ajuste derivado de la revisión del T-MEC sí podría requerir la participación del Congreso estadunidense. Sin embargo, consideró prematuro anticipar ese escenario, pues el acuerdo comercial ya fue extendido en junio hasta 2036 con revisiones anuales.
La revisión programada para 2026 acumula tres rondas de negociación y aún falta una cuarta. Ebrard indicó que esta última se pospuso hasta después de los comicios estadunidenses, con el objetivo de alcanzar el cierre de la revisión correspondiente a este año.
“El tratado ya no está en tela de juicio”, subrayó el titular de Economía, quien destacó que cerca de 80 por ciento de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos ingresan sin arancel gracias al acuerdo.
El funcionario recordó que México aún enfrenta gravámenes en sectores como el automotriz, uno de los puntos centrales en las pláticas con Washington. No obstante, sostuvo que la profunda integración de las cadenas productivas entre ambos países limita el alcance de esas medidas.
Imponer aranceles a productos fabricados en México podría perjudicar a compañías estadounidenses con operaciones en territorio mexicano, advirtió. “Estamos tan integrados que esa ha sido nuestra defensa más grande”, concluyó.