Orlando.- Durante la Fentanyl Free America Summit en Orlando, Florida, el director de la DEA, Terrance Cole, afirmó que los cárteles del narcotráfico y el Gobierno mexicano mantienen un vínculo tan estrecho que “son inseparables”.

La declaración marca un nuevo punto de tensión en la relación bilateral, en un contexto de acusaciones judiciales contra funcionarios mexicanos.

Cole delineó la estrategia de la agencia contra los opioides sintéticos y responsabilizó a las organizaciones criminales de la crisis de sobredosis en Estados Unidos.

“En la DEA ponemos todo el peso de nuestra agencia contra los cárteles, sus facilitadores, distribuidores, lavadores de dinero, proveedores de químicos y cualquiera que obtenga ganancias envenenando a los estadounidenses”, sentenció.

El funcionario profundizó en la relación entre el crimen organizado y las autoridades mexicanas.

“También estamos enfrentando la peligrosa conexión entre las redes de los cárteles y el Gobierno de México. Son inseparables. Y para la DEA, esa es nuestra máxima prioridad”, declaró ante los asistentes.

Cole enfatizó que el combate al fentanilo debe trascender los operativos policiales e incluir prevención, tratamiento y participación comunitaria. “Así es como salvamos vidas”, afirmó.

Resultados y tensiones diplomáticas

El director de la DEA informó que desde el inicio del gobierno de Donald Trump se han incautado más de 568 millones de dosis potencialmente letales de fentanilo. Además, advirtió a los grupos criminales que “la seguridad y la salud del pueblo estadounidense no están a la venta”.

Las declaraciones coinciden con la presentación de acusaciones por parte de fiscales estadounidenses contra funcionarios mexicanos, entre ellos el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por presuntos vínculos con el narcotráfico. México ha rechazado los señalamientos y niega que existan pruebas.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido la soberanía nacional y ha cuestionado las acciones unilaterales de Washington, lo que agrava el clima de confrontación en un tema prioritario de la agenda bilateral.