Ciudad Juárez.– Caminar a paso ligero varias veces por semana puede favorecer algunas funciones cognitivas y ayudar a contrarrestar ciertos cambios cerebrales asociados con el envejecimiento, de acuerdo con investigaciones sobre los beneficios del ejercicio aeróbico.

Este tipo de actividad, que acelera el ritmo cardiaco y la respiración, incluye caminar, correr, nadar o andar en bicicleta. No requiere acudir a un gimnasio ni contar con equipo especializado, por lo que caminar puede ser una alternativa accesible para incorporar movimiento a la rutina.

Uno de los estudios, realizado por investigadores de la Universidad de Columbia y publicado en la revista Neurology, analizó a 132 adultos de entre 20 y 67 años con una condición física aeróbica por debajo del promedio.

Durante seis meses, un grupo realizó ejercicio aeróbico cuatro veces por semana, mientras que otro llevó a cabo actividades de estiramiento y tonificación.

Los resultados mostraron mejoras en la función ejecutiva de quienes realizaron ejercicio aeróbico. Esta capacidad permite planear, organizar, concentrarse y resolver problemas. El efecto fue más pronunciado entre los participantes de mayor edad.

Además, las imágenes cerebrales revelaron un aumento del grosor de la corteza cerebral en una región frontal. Sin embargo, no se observaron mejoras significativas en otras áreas evaluadas, como la memoria episódica, la atención o la velocidad de procesamiento. El programa tampoco se limitó a caminar, ya que los participantes podían elegir entre caminadora, bicicleta fija o elíptica.

Caminar también puede favorecer el hipocampo

Otra investigación, publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), estudió a 120 adultos mayores sedentarios que realizaron caminatas de 40 minutos, tres veces por semana, durante un año.

Al finalizar el programa, los participantes del grupo que caminó registraron un aumento cercano al 2 por ciento en el volumen del hipocampo, una región cerebral relacionada con la memoria. En el grupo de control, que realizó ejercicios de estiramiento y tonificación, el volumen de esa estructura disminuyó.

Los investigadores relacionaron el aumento del hipocampo con la posibilidad de contrarrestar parte de la reducción de volumen que suele presentarse con la edad. No obstante, estos resultados no significan que caminar prevenga por sí solo la demencia ni que revierta todos los cambios cognitivos asociados al envejecimiento.

Cómo incorporar las caminatas a la rutina

Para comenzar, se recomienda avanzar de manera gradual y mantener un ritmo que acelere la respiración, pero que todavía permita conversar. Una opción es iniciar con caminatas de 20 minutos y aumentar progresivamente la duración hasta llegar a unos 40 minutos, de tres a cuatro veces por semana.

En Ciudad Juárez, parques como El Chamizal y el Parque Central ofrecen espacios donde se puede realizar esta actividad, especialmente durante las horas de menor calor.

Las personas con alguna condición de salud o que llevan mucho tiempo sin realizar ejercicio pueden consultar a un profesional médico antes de iniciar una rutina.

La constancia es uno de los elementos centrales: incorporar actividad física de forma regular puede beneficiar tanto la salud general como algunas funciones del cerebro.