La tendencia de homicidios dolosos en Ciudad Juárez mantiene un descenso significativo durante 2026, con una reducción de casi el 40 por ciento en el primer semestre en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este comportamiento alienta la expectativa de que la ciudad abandone el listado de las 25 urbes más peligrosas del mundo, según la Mesa de Seguridad y Justicia local.

En junio se contabilizaron 51 víctimas de homicidio doloso, de acuerdo con la Fiscalía General del Estado. Aunque la cifra supera los 37 casos de mayo —el mes con menos víctimas desde 2017—, se trata del junio menos violento en un lustro.

El contraste con años previos es notable. En junio de 2025 se registraron 88 víctimas: 79 hombres y siete mujeres. El mismo mes de 2024 fue el más cruento del periodo, con 105 homicidios: 80 hombres, 13 mujeres y 12 personas sin identificar. En 2023 hubo 77 víctimas —64 hombres, 10 mujeres y tres de sexo no identificado—, y en 2022 se contabilizaron 76 homicidios dolosos, con 64 hombres y 12 mujeres.

El acumulado del primer semestre de 2026 alcanzó 312 homicidios, lo que equivale a un promedio de un asesinato cada 13 horas con 55 minutos. En el mismo lapso de 2025 ocurrieron 488, con una frecuencia de una muerte cada ocho horas con 54 minutos. La diferencia de 176 casos refleja la magnitud del descenso.

Erick Valdez, integrante de la Mesa de Seguridad y Justicia, atribuyó los resultados al trabajo coordinado entre niveles de gobierno. “Traíamos una tendencia en marzo y abril al alza; estuvieron trabajando los diferentes niveles de gobierno para poderlo combatir y claramente se ven los resultados con 37 víctimas, siendo el mes más bajo desde el 2017”, afirmó.

El homicidio doloso se ubica entre los 10 delitos de mayor incidencia en la ciudad. Es superado por la violencia familiar (18.9 por ciento), el robo y daño a la propiedad (21.8 por ciento) y las lesiones (6.8 por ciento). El narcomenudeo, las amenazas y el fraude concentran juntos el 20 por ciento de los reportes delictivos.

Las autoridades mantienen vigilancia especial durante el verano, cuando las temperaturas superan los 30 °C. Se espera que entre junio y agosto aumenten las llamadas de emergencia por violencia familiar, con un promedio de 650 casos mensuales en esas condiciones. El monitoreo busca prevenir que los conflictos domésticos escalen a violencia extrema.