Desde hace varias semanas, los conductores que transitan por la carretera Juárez-Porvenir se ven forzados a invadir el carril contrario para sortear los tramos más dañados de la vialidad. La maniobra, que se repite a diario, es una respuesta a la gran cantidad de baches que se extienden a lo largo del camino, especialmente en el tramo cercano a la calle Rivera del Salado.

En ese punto, el pavimento muestra múltiples hundimientos y baches de gran profundidad, lo que lo convierte en uno de los sectores con mayores afectaciones de toda la carretera. Quienes circulan de poniente a oriente optan por desplazarse temporalmente hacia el sentido opuesto para evitar la zona más deteriorada.

La situación se complica aún más sobre la propia Rivera del Salado, donde algunos desperfectos quedan ocultos bajo el agua acumulada por las lluvias recientes. Esto impide que los automovilistas los detecten con anticipación, aumentando el riesgo de daños o accidentes.

El problema no se limita a un solo carril: el sentido contrario también presenta numerosos baches, por lo que quienes transitan por el área deben extremar precauciones. La combinación de pavimento irregular y visibilidad reducida por el agua convierte a este sector en un punto crítico para la circulación.

Hasta el momento, no se han reportado cierres viales ni desvíos oficiales, y los conductores continúan utilizando la carretera con maniobras evasivas. La falta de una intervención inmediata mantiene latente el riesgo de percances viales en una de las vías más transitadas de Ciudad Juárez.