Ciudad Juárez.– Considerado durante décadas como el “Oro Blanco”, el algodón forma parte de la historia agrícola de Ciudad Juárez desde hace más de un siglo. Aunque con el paso de los años su producción perdió terreno frente a las fibras sintéticas y la expansión de la industria maquiladora, este cultivo tuvo un papel fundamental en el desarrollo económico de la región.
Cada 7 de octubre se conmemora el Día Mundial del Algodón, una fecha promovida en 2019 por la Organización Mundial del Comercio para reconocer la importancia económica de este cultivo, cuyas fibras son utilizadas en productos de las industrias textil y médica y representan el sustento de pequeños productores en países en desarrollo.
Aunque actualmente el algodón ya no es uno de los principales cultivos de la región, su historia está estrechamente ligada al crecimiento de Ciudad Juárez y El Valle de Juárez durante buena parte del siglo XX.
El historiador juarense Hernani Herrera explicó en entrevista con Radio Net que los agricultores de la región adoptaron el algodón como una alternativa capaz de enfrentar las condiciones de disponibilidad de agua y el clima de la zona sur del río Bravo a principios del siglo XX.
“Fue para la década de 1920 cuando el algodón y la alfalfa tuvieron un lugar preponderante en la economía agrícola de Ciudad Juárez. En la Escuela de Agricultura ya se hacían experimentos para probar cuáles eran las mejores variantes de semilla para lograr un mayor éxito de cultivo y cosecha”, relató.

Los campesinos del Valle de Juárez comenzaron a producir y cosechar algodón, actividad que generó un impacto importante en la economía regional y propició la construcción de despepitadoras, instalaciones que tuvieron su mayor auge durante las décadas de 1940 y 1950.
De acuerdo con documentos citados por el historiador, durante esa época el algodón producido en Juárez, Praxedis y Guadalupe llegó a ser considerado como el segundo mejor del mundo, únicamente detrás del cultivado en las zonas cercanas al río Nilo.
“Incluso había una fábrica textil que se llamaba Río Bravo, para la elaboración de mezclilla. El algodón fue clave para impulsar toda esta industria que todavía se basaba en utilizar el algodón como materia prima alrededor del mundo”, destacó.
El declive del “Oro Blanco”
La producción algodonera comenzó a perder fuerza entre las décadas de 1960 y 1970. Entre las causas documentadas por historiadores se encuentra el inicio, en 1965, del Programa Industrial Fronterizo, proyecto que impulsó el crecimiento de la industria maquiladora y desplazó parte de la actividad agrícola en la frontera.
A esto se sumaron la caída del precio internacional del algodón y el crecimiento en el uso de fibras sintéticas, factores que redujeron la importancia del cultivo para la economía local.

“Ya para los 80, 90 y principios del siglo XXI, el algodón quedó cada vez más en un papel secundario para la economía de Juárez, y se vio cómo muchos de los cultivos que se expandían por el Valle de Juárez se sustituían por maquilas, según la información documentada por los historiadores Guadalupe Santiago Quijara, Óscar Martínez y Martin González de la Vara”, puntualizó Herrera.
Chihuahua mantiene liderazgo nacional
Aunque el algodón perdió protagonismo en Ciudad Juárez, Chihuahua continúa destacando a nivel nacional por su producción.
De acuerdo con el Censo Agropecuario 2022, Chihuahua fue el estado con mayor producción de algodón en el país. El cultivo forma parte de la producción agrícola nacional junto con productos como el agave, café, caña de azúcar y soya.
Durante el periodo de octubre de 2021 a septiembre de 2022 se registraron 169 mil 271 hectáreas sembradas de algodón en México.
El informe del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) señala que los municipios de Chihuahua con mayor superficie destinada al cultivo fueron Ahumada, con 28 mil 800 hectáreas; Buenaventura, con 19 mil 800; y Janos, con 18 mil 500.

En comparación, Juárez y El Valle de Juárez, integrado por Guadalupe y Praxedis, sumaron alrededor de 3 mil 900 hectáreas.
Así, aunque el algodón dejó de ocupar el lugar que alguna vez tuvo en la economía fronteriza, su legado permanece como parte de la historia agrícola y económica que ayudó a transformar a Ciudad Juárez durante el siglo pasado.