Chihuahua.- La protesta de integrantes de colectivos de la diversidad sexual en el Congreso del Estado de Chihuahua terminó exhibiendo una diferencia ideológica: la incapacidad de algunos legisladores, como es el caso del diputado Carlos Olson, para dialogar con una comunidad que durante años ha exigido derechos y respeto en Chihuahua.

Mientras activistas LGBTQ+ se manifestaban para denunciar que sus causas son utilizadas como “botín electoral” y exigir avances reales en temas como matrimonio igualitario, identidad de género y reconocimiento pleno de derechos, el congresista Olson decidió abandonar el recinto legislativo en medio de las protestas, en una escena que fue interpretada por colectivos como un acto de intolerancia y cerrazón política.

El episodio, aunque muy particular con Carlos Olson, en general expuso a la bancada del PAN en el centro de la polémica por su histórica resistencia a las agendas de diversidad sexual, según resaltan otros congresistas como Jael Argüelles, del bloque opositor.

Aunque el matrimonio igualitario es legal en Chihuahua desde 2015 por resolución judicial y decisiones administrativas del Ejecutivo estatal, el Congreso local ha arrastrado durante años omisiones legislativas y posturas conservadoras que han frenado reformas de fondo.

La salida del panista Carlos Olson del pleno no solo fue vista por los colectivos, organismos civiles y la propia oposición como una evasión política, sino como un mensaje simbólico: en lugar de escuchar a una comunidad que exige inclusión, prefirió apartarse del debate.

Para activistas, ese comportamiento confirma que parte de la clase política continúa viendo los derechos de la diversidad sexual como un tema incómodo o secundario.

“La crítica no radica únicamente en estar o no de acuerdo con determinadas iniciativas. En democracia, las diferencias ideológicas son legítimas. Lo cuestionable es la negativa al diálogo y la falta de sensibilidad frente a un sector que históricamente ha enfrentado discriminación, violencia y exclusión institucional”, expuso la comunidad LGBTQ+.

Los manifestanes de la comunidad LGBTQ+ lanzaron consignas como "¡Olson homofóbico!", al ver que sus demandas eran ignoradas.

Las declaraciones de Carlos Olson generaron críticas al utilizar un discurso asociado a sectores conservadores para desacreditar la protesta de colectivos LGBTQ+, al asegurar que “los que piden tolerancia, no dan tolerancia” y defender que existen iniciativas “a favor de la vida y la familia” que tampoco han avanzado. El legislador calificó las manifestaciones como un “chantaje” y acusó intentos de “imponer la agenda”, postura que fue señalada por activistas como una forma de minimizar las exigencias de derechos y representación de la diversidad sexual dentro del Congreso.

Organizaciones defensoras de derechos humanos han insistido en que los representantes populares deben garantizar espacios de discusión abiertos, particularmente cuando se trata de minorías que durante décadas fueron invisibilizadas por el poder político.

La protesta realizada en el Congreso dejó claro que la comunidad LGBTQ+ no está dispuesta a aceptar simulaciones ni acercamientos únicamente en tiempos electorales, de acuerdo con las expresiones mostradas en su manifestación en el recinto legislativo.