El liniero ofensivo Shiyazh Pete, primer ciudadano de la Nación Navajo en firmar con un equipo de la NFL, regresó a casa tras ser dado de baja por los Dallas Cowboys. Su breve paso por la liga incluyó un debut de pretemporada contra los Arizona Cardinals en agosto, donde jugó apenas seis jugadas. A pesar de la corta participación, el momento quedó grabado en la memoria de miles de aficionados navajos que viajaron para apoyarlo.

Cuando Pete saltó al campo, la multitud estalló en vítores y ondeó banderas tribales al grito de “yéego”, que se traduce aproximadamente como “con gran esfuerzo, hazlo”. Al regresar a la banda, recibió una ovación de pie que reflejó el orgullo de su comunidad. Ahora, como agente libre, Pete ha estado agradeciendo a los aficionados por su apoyo mientras busca su próxima oportunidad en la NFL.

Durante su regreso a la Nación Navajo, sorprendió a estudiantes de su antigua escuela, Shiprock High School, con una aparición en el mitin de ánimo por el regreso a clases. También fungió como gran mariscal del desfile de la Feria del Norte de la Nación Navajo. Este lunes, se reunirá con sus seguidores en un evento por el Día de los Pueblos Indígenas en Albuquerque, Nuevo México.

Pete se suma a una lista de deportistas indígenas que han roto barreras. Jim Thorpe, de la Nación Sac y Fox de Oklahoma, es considerado uno de los mejores deportistas de todos los tiempos. Ganó el decatlón y el pentatlón en los Juegos Olímpicos de 1912, jugó seis temporadas en las Grandes Ligas de Béisbol y 12 en el fútbol americano profesional, incluida la American Professional Football Association, precursora de la National Football League.

Louis Tewanima, compañero de Thorpe en atletismo en la Carlisle Indian Industrial School, en Pensilvania, mantuvo la práctica espiritual hopi de correr para obtener reconocimiento en esa institución represiva. Terminó noveno en el maratón de los Juegos Olímpicos de 1908, en Londres, y obtuvo el segundo lugar en los 10 mil metros en Estocolmo 1912, con récord estadounidense.

El hawaiano nativo Duke Kahanamoku es el origen del surf moderno. Sus medallas de oro y plata en natación en los Juegos Olímpicos de 1912, 1920 y 1924 contribuyeron a que el surf alcanzara reconocimiento mundial. Además, ayudó a establecer las tablas de surf como equipo estándar para los rescates en el océano, actuó en películas y fue jefe de policía de Honolulu de 1935 a 1961.

El maratonista Ellison Myers “Tarzan” Brown, de la tribu Narragansett, ganó el Maratón de Boston en 1936 y 1939 y compitió en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936. Tenía previsto correr en los Juegos de 1940, cancelados por la Segunda Guerra Mundial. Por su parte, el corredor oglala lakota Billy Mills fue el primer atleta no europeo en ganar el oro olímpico en los 10 kilómetros, gracias a su sorpresiva actuación en Tokio 1964. Esa carrera representó el mejor resultado de Estados Unidos en esa prueba olímpica desde la medalla de plata de Tewanima, más de medio siglo antes.

En el baloncesto femenino, Ryneldi Becenti fue la primera atleta indígena estadounidense en jugar en la WNBA, cuando se incorporó a las Phoenix Mercury en 1997. Creció jugando el vertiginoso “rez ball” en la Nación Navajo y se convirtió en jugadora profesional en Europa. Aaliyah Nye, jugadora de Los Angeles Sparks y ciudadana de la Match-E-Be-Nash-She-Wish Band of Pottawatomi, en Michigan, destacó como máxima anotadora en la preparatoria y posteriormente en Alabama. Fue seleccionada en el draft de 2025 por Las Vegas Aces y en 2026 por Toronto Tempo y Atlanta Dream, antes de ser reclamada por las Sparks. El golfista Notah Begay III, de ascendencia navajo, san felipe e isleta, logró cuatro victorias en el PGA Tour en 1999 y 2000. Creó una fundación para promover la salud y el bienestar de los indígenas estadounidenses mediante programas de fútbol y golf, y actualmente trabaja como analista de golf en televisión.