Un análisis de imágenes satelitales captadas entre 2014 y 2023 reveló que el suelo de Ciudad Juárez se hunde a un ritmo de 0.5 milímetros cada año, lo que la coloca en el sexto lugar entre las grandes urbes mexicanas con este problema. El hallazgo forma parte de una investigación publicada en la revista Nature Cities, que examinó el movimiento del terreno en 465 ciudades de todo el mundo.

El estudio se basó en datos recopilados por la constelación de satélites Copernicus Sentinel-1, diseñada para observar la superficie terrestre con gran precisión. Los científicos responsables del trabajo subrayaron que el monitoreo satelital es una herramienta clave para evaluar la estabilidad del suelo en zonas densamente pobladas.

En el contexto nacional, la comparación entre metrópolis con más de un millón de habitantes arroja contrastes notables. Torreón, en Coahuila, encabeza la lista con un descenso anual de 17.3 milímetros, una cifra que multiplica por más de 30 la registrada en Ciudad Juárez.

Le sigue la Ciudad de México, con 7.9 milímetros por año, y Toluca, en el Estado de México, con 6.0 milímetros. Puebla y León completan los primeros cinco puestos, con tasas de 3.5 y 0.7 milímetros anuales, respectivamente.

Ciudad Juárez comparte la sexta posición con Monterrey, Nuevo León, ambas con 0.5 milímetros al año. Tijuana, Baja California, se sitúa apenas por debajo, con 0.4 milímetros. En contraste, Guadalajara, Jalisco, no mostró hundimiento detectable, según los datos citados por los investigadores.

Pese a que el hundimiento en Ciudad Juárez es bajo comparado con otras urbes, los autores del estudio advirtieron que las cifras deben tomarse con reserva. La magnitud del fenómeno puede variar dentro de una misma ciudad, y la exactitud de las mediciones depende de la disponibilidad de datos de referencia.

El análisis destaca la utilidad de este tipo de seguimiento para la planeación urbana, la evaluación de infraestructura y la gestión de recursos hídricos. Aunque los resultados no implican un riesgo inmediato para la frontera, ofrecen una base técnica para anticipar posibles afectaciones futuras.