Washington.- Las salas de urgencias en Estados Unidos han registrado un incremento del 16 por ciento en los diagnósticos del síndrome de hiperémesis cannabinoide entre octubre pasado y mayo de este año.
El trastorno, que provoca náuseas y vómitos severos en consumidores frecuentes de marihuana, ahora cuenta con un código de diagnóstico propio, lo que ha permitido a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) obtener una imagen más precisa de su alcance.
El síndrome se caracteriza por episodios recurrentes de náuseas, vómitos incontrolables y un dolor abdominal intenso. Se estima que alrededor de 2.75 millones de estadounidenses lo padecen anualmente, aunque los expertos sospechan que ha estado infradiagnosticado.
Desde enero de 2023 hasta el verano de 2025, los hospitales contabilizaron casi 200 mil visitas a urgencias relacionadas con esta afección. La tendencia se mantuvo estable hasta octubre, cuando la introducción del nuevo código disparó los registros.
Los grupos más afectados fueron adolescentes, mujeres, afroestadunidenses, nativos estadounidenses e indígenas de Alaska, con los mayores aumentos en personas de 15 a 24 años. “Fue en realidad uno de los hallazgos sorprendentes para nosotros”, afirmó Alana Vivolo-Kantor, primera autora del estudio y funcionaria del Centro Nacional para la Prevención y el Control de Lesiones de los CDC.
La investigadora cuestionó las suposiciones previas sobre el consumo crónico en jóvenes. “La suposición inicial era: ‘bueno, ¿cómo pueden tener un consumo crónico? ¿A qué edad empezaron a consumir cannabis?’”, señaló.
El informe subraya la necesidad de aumentar la conciencia sobre el síndrome, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes. También plantea más investigación sobre los efectos de productos de cannabis de alta potencia y derivados del cáñamo, como vapeadores, bebidas y gomitas.
“Lo repentino y la magnitud sostenida del aumento” reflejan un problema que durante años pasó desapercibido, según los autores del estudio. La combinación de códigos de diagnóstico anteriores dificultaba el seguimiento, pero el nuevo sistema ofrece una visión más clara de la carga que representa para el sistema de salud.