Chihuahua.- El presidente municipal de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, llevó su agenda de trabajo al Ejido Sacramento este 12 de septiembre de 2026, donde atendió personalmente las demandas de los residentes sobre alumbrado, pavimentación, la cancha escolar y el kiosco comunitario.
Durante el encuentro, facilitado por Betty Frías, Jáuregui anotó cada solicitud y subrayó la importancia de recorrer las comunidades para comprender sus necesidades reales. "Hay cosas que desde lejos se entienden a medias. Cuando uno viene, escucha y recorre el lugar, las prioridades quedan mucho más claras", expresó.
El edil recordó su propia infancia en un entorno similar, donde las familias se conocían, los niños jugaban libremente y los adultos cuidaban de todos. Esa experiencia, dijo, refuerza su convicción de que ningún funcionario debe anteponer otra tarea a la atención ciudadana.
"Yo nunca le dije a una persona que me iba a visitar que tenía alguna cosa más importante que hacer. Porque, si se ponen a ver, ¿qué otra cosa más importante tiene un funcionario que atender a las personas que requieren verlo para solucionar determinada problemática?", afirmó.
Jáuregui reconoció que los cargos públicos demandan jornadas extensas y grandes responsabilidades, pero rechazó usarlas como pretexto para distanciarse de la gente. Insistió en que la agenda de un presidente municipal debe reservar tiempo para recibir a quienes lo necesitan y para trasladarse a colonias y comunidades.
Sobre sus compromisos, fue claro: no prometería obras sin conocer el presupuesto disponible, pero sí garantizó algo que depende únicamente de él. "Yo les puedo venir a prometer muchas cosas, pero no sé si vaya a haber suficiente dinero. ¿Saben una cosa a la que sí me puedo comprometer? Porque va a depender absolutamente de mí y de nadie más: cuando ustedes necesiten que yo esté en el Ejido Sacramento, o cuando tengan la necesidad de verme, voy a estar", aseguró.
Con esta visita, Jáuregui extiende sus recorridos de las colonias urbanas a los ejidos, con una premisa clara: gobernar con cercanía implica dar la cara, escuchar de frente y regresar para verificar que los problemas se resolvieron.