La visita de Gerardo Fernández Noroña a la Universidad de Guanajuato terminó convirtiéndose en un intercambio tenso con estudiantes que lo recibieron entre abucheos y reclamos. El senador de Morena, conocido por confrontar a sus críticos, volvió a vivir un episodio similar al ocurrido previamente con universitarios en otras instituciones.
El ambiente se calentó cuando un grupo de jóvenes intentó subir al escenario durante la participación del legislador. Mientras algunos asistentes pedían que bajaran para permitir que continuara el acto, Noroña aseguró que no tenía inconveniente en que permanecieran ahí. “Si no me ha molestado que griten e interrumpan, menos me afecta que se queden”, dijo, antes de ofrecer regalar a los inconformes el libro de la presidenta Claudia Sheinbaum para, según él, acercarlos a la lucha de la Cuarta Transformación.
Reclamos y protestas por su patrimonio
Los moderadores solicitaron orden, pero los gritos de “fuera” no cesaron. En medio del alboroto, Fernández Noroña —quien ha sido criticado por poseer una casa valuada en 12 millones de pesos— afirmó que seguiría con su exposición pese a que “un pequeñísimo grupo” pretendía “reventar” el encuentro.
Una estudiante tomó el micrófono para plantearle preguntas, pero el senador la interrumpió, señalando que no respondería mientras continuara la protesta. La joven buscaba cuestionarlo sobre su propiedad en Tepoztlán, pero tanto el legislador como los organizadores frenaron varias veces su intervención ante los gritos del auditorio.
Noroña reprochó la forma en que los manifestantes interrumpían la sesión: “No puede ser que la mayoría quiera escuchar y ustedes no respeten. Si quieren protestar, protesten… ¡véngase todo el auditorio!”, lanzó mientras era increpado por su patrimonio.
Noroña minimiza el conflicto
Pese al clima de confrontación, el senador afirmó después que la reunión había sido “intensa y estupenda”, y acusó a algunos medios de desinformar al sugerir que no era bien recibido en el recinto. Varios de los estudiantes que encabezaron las protestas mostraban imágenes de la casa del legislador valuada en 12 millones de pesos.