Chihuahua.- El director ejecutivo de la Junta Central de Agua y Saneamiento (JCAS), Mario Mata, señaló que las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño podrían favorecer un incremento importante de lluvias en el estado durante los próximos meses.
El funcionario explicó que, aunque no es especialista en meteorología, históricamente este fenómeno ha generado temporadas favorables de precipitaciones para Chihuahua y que actualmente existen pronósticos que anticipan un comportamiento más intenso.
“Se avisó de ‘El Niño’, de un ‘Superniño’; no solamente de ‘El Niño’, sino que las condiciones y los pronósticos que tenemos hasta ahorita siempre nos han traído lluvia”, expresó.
Indicó que la diferencia de temperatura entre el agua y el aire prevista para este ciclo podría contribuir a mayores precipitaciones en distintas regiones de la entidad.
Mata comentó que las presas del estado ya comienzan a registrar captación derivada de las lluvias recientes, aunque continúan disminuyendo sus niveles debido a la extracción de agua destinada al ciclo agrícola.
“Ya hay captación por la poca lluvia que ha habido y yo espero que esa captación vaya al alza y tengamos un muy buen año”, sostuvo.
El titular de la JCAS agregó que el comportamiento climático será determinante para mejorar las reservas hídricas de Chihuahua, luego de varios años marcados por la sequía y los bajos niveles de almacenamiento en las presas.
Cabe destacar que El Niño es un patrón climático originado por el calentamiento anormal de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, fenómeno que altera las corrientes atmosféricas y modifica las condiciones meteorológicas en distintas regiones del planeta.
De acuerdo con organismos como la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) y la National Aeronautics and Space Administration (NASA), sus efectos pueden incluir lluvias más intensas, sequías, inundaciones y variaciones extremas de temperatura.
El término “Superniño” no constituye una categoría oficial dentro de la clasificación meteorológica, pero suele emplearse para describir episodios excepcionalmente intensos, como los registrados entre 1982 y 1983, 1997 y 1998, así como entre 2015 y 2016, los cuales estuvieron asociados con anomalías térmicas elevadas en el Pacífico y con impactos climáticos significativos a nivel global.

