Si cada quincena llega el depósito y pocos días después el dinero parece haberse esfumado, el problema no necesariamente está en cuánto ganas. En muchos casos, ciertos hábitos financieros hacen que el dinero se vaya poco a poco sin que el gasto parezca significativo.
No llevar un presupuesto, dejar el ahorro para el final o ignorar los llamados gastos hormiga son algunos de los errores más comunes que pueden dificultar la posibilidad de llegar a fin de mes con dinero disponible.
Estos son cinco hábitos que conviene revisar:
1. No tener un presupuesto
No saber exactamente cuánto dinero entra y cuánto se gasta dificulta detectar en qué áreas se está gastando de más. Un presupuesto permite establecer límites para los gastos y determinar cuánto puede destinarse al ahorro.
2. Ahorrar solamente lo que sobra
Esperar a que termine la quincena para guardar el dinero suele convertirse en una estrategia poco efectiva. Una alternativa es establecer una cantidad de ahorro desde el momento en que se recibe el ingreso y organizar los demás gastos con el dinero restante.
3. Subestimar los gastos hormiga
Un café, un antojo, una propina o una suscripción que casi no se utiliza pueden parecer gastos menores de manera individual. Sin embargo, al acumularse durante semanas pueden representar una cantidad considerable.
El objetivo no necesariamente es eliminar todos estos gastos, sino identificar cuáles realmente aportan algo y cuáles se realizan simplemente por costumbre.
4. No contar con un fondo para emergencias
Una reparación del automóvil, un gasto médico o cualquier otro imprevisto puede convertirse rápidamente en una deuda cuando no existe dinero reservado para enfrentarlo.
Contar con un fondo de emergencia permite cubrir este tipo de situaciones sin depender inmediatamente de tarjetas de crédito o préstamos.
5. Mantener los ahorros sin generar rendimiento
Guardar dinero es importante, pero también conviene considerar dónde se mantiene. Cuando los ahorros permanecen en una cuenta sin rendimiento, la inflación puede reducir gradualmente su poder adquisitivo.
Entre las alternativas de bajo riesgo disponibles en México se encuentran los Cetes, instrumentos de deuda emitidos por el Gobierno federal. Sin embargo, las tasas cambian con el tiempo, por lo que es necesario revisar las condiciones vigentes antes de tomar una decisión.
Antes de invertir, primero hay que saber para qué se está ahorrando. No es lo mismo guardar dinero para una emergencia que hacerlo para una meta a varios años. El plazo y la necesidad de disponer del dinero determinan qué alternativa puede resultar más adecuada.
Al final, controlar las finanzas personales no significa dejar de gastar en todo. Se trata de saber en qué se está gastando, cuánto se puede ahorrar y qué decisiones están impidiendo que el dinero alcance.