Nueva York.- Las pausas de hidratación implementadas por la FIFA en el Mundial 2026 se han convertido en una de las medidas más polémicas del torneo, al generar críticas entre técnicos, jugadores y aficionados, quienes cuestionan si su propósito es proteger la salud de los futbolistas o abrir nuevos espacios para la publicidad.

La nueva regla establece que el árbitro debe detener el partido a los 22 minutos de cada tiempo para permitir que los jugadores se hidraten durante tres minutos, sin importar las condiciones climáticas ni si el encuentro se disputa en un estadio techado.

Según la FIFA, la medida busca ayudar a los futbolistas a enfrentar las altas temperaturas y la humedad registradas en algunas sedes de Estados Unidos, México y Canadá. Sin embargo, la decisión ha provocado un intenso debate.

“Me parece una normativa pertinente si los grados centígrados están entre los 30 o 35 de temperatura, como pasó en la Copa América de 2024”, dijo Néstor Lorenzo, seleccionador de Colombia.

"Ahora lo que vemos son comerciales durante tres o cuatro minutos, y eso ya desnaturaliza el juego, ya tiene otro sentido y es donde llegamos a preguntarnos cuál es el verdadero fin de esa pausa”, agregó.

El seleccionador de Francia, Didier Deschamps, consideró que el futbol atraviesa una nueva transformación.

“Ya no son dos tiempos, básicamente tenemos cuatro cuartos. Esto es lo que se ha decidido y, por lo tanto, los jugadores y los entrenadores se adaptan a esta nueva realidad”, afirmó.

Mauricio Pochettino, técnico de Estados Unidos, también se mostró inconforme.

“No me gusta; solo me gusta cuando las condiciones son extremas. Pero cuando las condiciones son buenas, es innecesario”, señaló.

Uno de los críticos más severos ha sido el alemán Jurgen Klopp, extécnico del Liverpool, quien cuestionó el impacto comercial de las interrupciones.

“El futbol está secuestrado por ejecutivos con aire acondicionado”, declaró para la cadena alemana ZDF.

“He visto a los jugadores parados durante un descanso por calor, mientras las pausas publicitarias marcaban el ritmo del partido, y me pregunté: ¿a quién sirve realmente el Mundial? ¿A los aficionados? ¿A los jugadores? ¿O a los anunciantes?”, añadió.

Además de las críticas por la publicidad, algunos especialistas consideran que las pausas alteran el desarrollo de los partidos.

Un ejemplo ocurrió en el duelo entre Alemania y Curazao. El conjunto caribeño empató el encuentro 1-1 justo antes del primer "cooling break", pero tras la reanudación Alemania tomó el control y terminó imponiéndose 7-1.

“La verdad es que me dio pena por ellos. Marcaron y luego, quizá 30 segundos después, se paró. Les mataron el impulso”, comentó Alan Shearer en el pódcast The Rest is Football.

Por otro lado, algunos entrenadores han aprovechado las pausas para realizar ajustes tácticos en pleno partido.

“Puedes usar la pausa para decirles a los jugadores qué necesitan mejorar o qué está bien o qué deberían hacer mejor. Así que puedes usarla de distintas maneras a tu favor, y esto es lo que vamos a hacer”, explicó Ronald Koeman, seleccionador de Países Bajos.

Las estadísticas reflejan el impacto de estas interrupciones: en ocho de los primeros 16 partidos del torneo se anotaron goles dentro de los 10 minutos posteriores a la pausa de hidratación.

La molestia también ha llegado a las tribunas. Durante el encuentro entre Irak y Noruega, disputado en Foxborough, Massachusetts, aficionados abuchearon la primera interrupción del juego.

La FIFA ha defendido la medida al señalar que busca garantizar igualdad de condiciones para todos los equipos, por lo que las pausas se realizan independientemente del clima o de las características del estadio.

Luis de la Fuente, técnico de España, consideró que la medida es útil únicamente en condiciones extremas.

“Me parece una medida acertada en circunstancias de calor. Esos descansos permiten recuperar energías”, expresó.

Por ahora, la FIFA no ha informado si las pausas de hidratación permanecerán en futuras Copas del Mundo, aunque la Asociación Inglesa de Futbol ya adelantó que es poco probable que sean utilizadas en la Eurocopa de 2028, que se celebrará en Reino Unido e Irlanda.